CAMINEO.INFO.- Zarate-Campana/ARGENTINA.- La creencia de los fieles en el sentido de la Inmaculada Concepción es inmemorial, pese a la oposición de algunos. En tiempos más modernos, la aparición de la Virgen en Francia (a Catalina Labouré, en 1830), que luego se denominó «de la Medalla Milagrosa», lo afirma, pues la Virgen hizo escribir en el reverso: «Oh María, concebida sin pecado, rogad por nosotros que recurrimos a Vos». Años más tarde, en una pequeña gruta en el pueblito de Lourdes, también en Francia, la Virgen se le apareció a una niña (Bernadette Soubirous) diciéndole: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Era el año 1850, cuatro años antes que el Papa Pío IX proclamara el dogma, en 1854.
Pero… ¿Qué significa la «Inmaculada Concepción»? Esta expresión alude a que la Virgen María fue preservada del pecado original, y esto desde el primer instante de su existencia humana (es decir, desde su «concepción», por eso Ella misma es «la Inmaculada Concepción»). El Padre Dios, mediante la Inmaculada Concepción de María, preparó para su Hijo Jesucristo, Salvador del mundo, una morada digna de Él.
Como dijimos, la creencia de los fieles es antiquísima, pero podemos encontrar rastros históricos comprobables de la devoción popular a la fiesta de la Inmaculada ya en el siglo VII, en Oriente; en Irlanda desde el siglo IX y, en Inglaterra y en España, desde el siglo XI. El convencimiento de la verdad que encierra se remonta a los orígenes mismos del cristianismo, que considera a la Virgen como la "toda Santa", que proviene de ser «llena de Gracia», como dice el Evangelio.
Como se ha referido, el Papa Pío IX proclamó solemnemente esta verdad el 8 de diciembre de 1854. Instauró la fecha para la celebración de la fiesta de forma conjunta para toda la Iglesia. Se instituyó a través del dogma de la Inmaculada Concepción que dice que María "por un privilegio único, fue preservada de la mancha (el pecado) original desde el primer instante de su concepción". Esta fiesta nos hace meditar sobre la inefable belleza del alma de María y, también, sobre la belleza de toda alma santificada por la gracia redentora de Cristo. Durante esta jornada los católicos acostumbran a asistir al oficio de la misa, como un domingo.
Nosotros también queremos festejar este gran día en la ciudad de Campana. En efecto, este sábado 8 de Diciembre a las 19:30 nos encontramos en Campana como comunidad, con una representación de todos los sectores sociales, educativos, culturales, económicos, políticos, unidos en la celebración religiosa que enaltece a nuestra hermosa comunidad, y nos alienta a seguir trabajando por el desarrollo integral del ser humano.
Durante la celebración de la misa, que tendrá lugar a las 20, los niños que recibirán de modo solemne su segunda comunión, y también los alumnos de los distintos niveles educativos de establecimientos escolares, jardines de infantes, primarios secundarios, universitarios, se unirán al mundo del trabajo, a los trabajadores, a los profesionales, empresarios y obreros, cada uno identificado con una realidad en común, con la conciencia de pertenecer a una ciudad pujante, unida y en continuo crecimiento con capacidades distintas y distintivas de un pueblo que quiere lograr trabajar en paz y ser feliz en Cristo. La Pastoral Social de nuestra ciudad ha convocado especialmente, y por primera vez, al movimiento de trabajadores.
Es como el corolario del «estado de misión» en nuestra ciudad, a la que nos ha llamado nuestro Obispo luego de la V Conferencia General de Obispos Latinoamericanos en Aparecida, Brasil, que inauguró el Santo Padre Benedicto XVI: «Discípulos y misioneros, para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida».
Luego de la celebración de la Santa Misa de las 20, que será presidida por nuestro Obispo, Mons. Oscar D. Sarlinga, y concelebrada por el clero local, se llevará a cabo una presentación popular que brindará gentilmente la Municipalidad de Campana y se destacará la presencia de la interprete folclórica Yamila Cafrune, con un repertorio exquisito.
Querido pueblo de Campana, Jesucristo Nuestro Señor y su Madre, la Virgen María, nos esperan, nos acompañan y nos guían. Que la esperanza cristiana nos mantenga unidos en el Amor.