CAMINEO.INFO / AICA -Buenos Aires/ARGENTINA- El obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, recordó que “nuestra patria es un don de Dios confiado a nuestra libertad, como un regalo que debemos cuidar y perfeccionar”, y consideró que de cara a la celebración del bicentenario, la mirada de la Iglesia es “esperanzada”.
“Creemos estar ante una oportunidad única. Podemos aprovecharla, privilegiando la construcción del bien común, o malgastarla con nuestros intereses egoístas y posturas intransigentes que nos fragmentan y dividen”, advirtió el prelado en su reflexión semanal.
El prelado se refirió también a la proximidad del 9 de Julio, fiesta de la declaración de la independencia, en la cual se rezará el tedeum por la Argentina y la provincia de Misiones. “Será una oportunidad para implorar y agradecer a Dios por lo que vivimos cotidianamente, y también para pedir por la Argentina del bicentenario”.
Luego de transcribir parte del texto del documento “Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad”, subrayó otro párrafo en el cual los obispos consideran necesario que los argentinos estén juntos, en “comunión en la diversidad, para un proyecto de país”.
“Desde los inicios de nuestra comunidad nacional, aun antes de la emancipación, los valores cristianos impregnaron la vida pública. Esos valores se unieron a la sabiduría de los pueblos originarios y se enriquecieron con las sucesivas inmigraciones. Así se formó la compleja cultura que nos caracteriza. Es necesario respetar y honrar esos orígenes, no para quedarnos anclados en el pasado, sino para valorar el presente y construir el futuro. No se puede mirar hacia adelante sin tener en cuenta el camino recorrido y honrar lo bueno de la propia historia”, subrayó.
Insistió en que “en nuestra cultura prevalecen valores fundamentales como la fe, la amistad, el amor por la vida, la búsqueda del respeto a la dignidad del varón y la mujer, el espíritu de libertad, la solidaridad, el interés por los pertinentes reclamos ante la justicia, la educación de los hijos, el aprecio por la familia, el amor a la tierra, la sensibilidad hacia el medio ambiente, y ese ingenio popular que no baja los brazos para resolver solidariamente las situaciones duras de la vida cotidiana”.
“Estos valores -aseguró- tienen su origen en Dios y son fundamentos sólidos y verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación, que haga posible un justo y solidario desarrollo de la Argentina”.