CAMINEO.INFO.- Las declaraciones de monseñor Juan Antonio Martínez Camino han causado un revuelo que sólo demuestra, por parte de los que han mostrado su escándalo con aspavientos, su profunda ignorancia. El portavoz del episcopado no ha dicho nada nuevo. Es doctrina reiterada de la Iglesia, explicitada sobre todo con la «Evangelium vitae» de Juan Pablo II. Allí se deja claro que tanto los políticos que votan leyes abortistas como las mujeres que abortan y los que participan en el aborto están excomulgados automáticamente.
No es, pues, una opinión de Martínez Camino, un capricho suyo, algo que se puede obviar como el que deja de lado la intransigencia de un extremista. Es la doctrina oficial de la Iglesia y no se la puede ignorar si se quiere estar en comunión con ella, una comunión que se hace explícita en la otra comunión, la eucarística.
La cuestión no es, pues, si los políticos o los médicos están excomulgados, lo cual está claro, sino si lo están los votantes de partidos que tienen el aborto en su programa. La encíclica citada no dice eso, pero la Congregación para la Doctrina de la Fe dijo con claridad que no estaba permitido votar a ese tipo de partidos, aunque no sancionó la prohibición con la excomunión. Es hora de tomarse en serio el problema y de contestar a preguntas clave: ¿El partido político –el que sea– es antes que Dios o Dios está por encima del partido? ¿Es suficiente con no votar a un partido abortista o tampoco hay que votar a partidos que no quieren derogar la actual ley, aunque ellos no la hayan aprobado?