DIARIO DE NAVARRA.- Miguel Flamarique Valerdi, sacerdote natural de Biurrun de 75 años, acaba de ser nombrado por el arzobispo Francisco Pérez encargado del nuevo Seminario Redemptoris Mater, que arrancó la semana pasada en Pamplona. En este centro, solicitado por el arzobispo a las Comunidades Neocatecumenales, estudian ya cuatro seminaristas a los que se sumarán otros cuatro en los próximos días.
Todos se forman en el Centro de Estudios Teológicos (CESET) donde también estudian los 21 seminaristas del Seminario Diocesano San Miguel.
¿Qué es un seminario Redemptoris Mater?
Es un seminario diocesano, internacional y misionero. Diocesano, porque lo erige el obispo y está bajo su autoridad. Internacional, porque acogerá a seminaristas de todos los lugares del mundo, a ser posible. Y misionero, porque quienes se forman aquí están dispuestos a ser enviados a cualquier parte del mundo necesitada de evangelización, incluida nuestra tierra.
¿Quién decide su destino?
La primera y la última palabra la tiene el obispo. Lo normal será que cuando un sacerdote es ordenado sea destinado a Navarra, y que si se le solicita que vaya a otro país, el obispo lo autorice, o vuelva si el obispo lo pide.
¿Este seminario aumentará el número de curas en Navarra?
No lo sé, seguramente. Hasta ahora se ha visto que cuando se abre un seminario de este tipo, y ya hay 72 en el mundo, pronto va a más, y si hay otro seminario diocesano funcionando, también le lleguen más seminaristas, porque se da más ambiente vocacional.
¿Y por qué otro seminario?
Es una historia muy larga de contar, pero el origen de estos seminarios es la llamada a la nueva evangelización que formuló Juan Pablo II. El camino neocatecumenal respondió convocando a familias dispuestas a dejarlo todo para ir a misión, pero no podían ir solas, hacía falta sacerdotes que les acompañaran. Es entonces, cuando el decide fundar en 1985 el primer seminario misionero en su diócesis: Roma. Para la nueva evangelización son necesarios nuevos métodos, nuevas estructuras y nuevos seminarios, aunque la novedad a veces también provoca sentimientos diversos: como ilusión, recelo, oposición...
¿Qué opina de las resistencias a este seminario que plantearon hace unas semanas un grupo de sacerdotes navarros?
A mi me parece muy bien que no estén de acuerdo, tienen todo el derecho a opinar lo que consideren oportuno, ya que no se trata de ningún dogma de fe, sino de la forma de llevar a cabo la pedagogía de la fe. Pero de ahí a que algunas personas pretendan interpretar o leer un cisma en el seno de la Iglesia, hay mucho trecho.
¿Estos seminaristas son de comunidades neocatecumenales?
La mayoría suelen ser neocatecumenales. Entre los primeros 8 alumnos hay 6 neocatecumenales que proceden del Seminario Redeptoris Mater de Roma, y otros 2 que vendrán de Vietnam y no lo son. Pero todos se integran en una comunidad.
¿Qué peculiaridades tiene la formación de estos seminaristas?
Estudian lo mismo que el resto: teología, filosofía, derecho canónico... Pero en vez de vivir en el seminario son acogidos por familias de Pamplona. Se trata de formar al mismo tiempo en una doble vertiente: en la fe personal y en el ministerio sacerdotal. Se preparan para vivir en este mundo en medio de la dificultad, que es una sabiduría que viene de la fe.
¿Qué estructura tiene este nuevo seminario?
Comienza a funcionar sin estructura. Más adelante, dentro de dos años, si el obispo ve la experiencia bien, se harán unos estatutos y se constituirá un equipo, con rector, ecónomo o lo que haga falta, incluso una sede física propia.