CAMINEO.INFO.- En una abarrotada Catedral de la Almudena, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, celebró una solemne Eucaristía, en la festividad de la Natividad de la Virgen María. La Misa fue organizada por la Congregación de la Real Esclavitud de Santa María la Real de la Almudena, que celebraba su fiesta, y concelebrada por el Deán, miembros del Cabildo Catedral, y capellanes de las congregaciones marianas presentes en el templo.
En su homilía, el Cardenal hizo referencia a la festividad de la Natividad de la Virgen María, resaltando la importancia de esta fecha, ya que con María “comienza el capítulo definitivo y nuevo de la historia del hombre. Es el tiempo del triunfo de la verdad y del amor de Dios en la vida de los hombres. Dios tenía que hacerse hombre, para que el hombre entrase por el camino de la verdad, del amor y de la gloria. Y la persona elegida para ese cambio, para una nueva historia, es una doncella sencilla, la Virgen María. Y es el comienzo de nuestra historia”.
En este sentido, remarcó que muchas veces “ignoramos esas raíces cristianas de la historia de Europa, de España y de Madrid. Todo el mundo se pregunta qué pasa con nuestros jóvenes, con nuestras familias: violencia, ruptura de los aspectos más elementales de la unión entre hombre y mujer, abortos masivos. Si hubieran nacido todos los niños que han sido abortados en Europa desde que entraron las legislaciones pro-abortistas, tendríamos en Europa más de 50 millones de jóvenes. Cuántos problemas hubieran quedado resueltos con esos 50 millones de jóvenes que han sido llevados a la muerte por personas que han perdido el camino de la verdad y del amor de Cristo, iniciado el día que nació María, la madre del Señor”, afirmó.
Renovar la devoción a María
Recordando esas raíces cristianas, señaló que “Madrid también vivió un cambió a través de la advocación de Nuestra Señora de la Almudena. Es como si la Virgen naciese para Madrid en esos años de comienzos del segundo milenio. Cuando se la descubrió en la muralla del Madrid reconquistado, a finales del siglo XI, es como si la Virgen naciese para Madrid y Madrid naciese para la Virgen. Almudena la llamaron los madrileños, con altibajos que no llegaron nunca a producir un olvido de esa maternidad nueva de la Virgen de la ciudad de Madrid. Madrid vivía con ella y se convertía en una gran ciudad donde el alma cristiana no se perdió del todo. Ella llevaba a los madrileños al camino del Hijo”.
Así, afirmó, hoy “la Real Esclavitud de la Virgen de la Almudena renueva su historia tan gloriosa Esta renovación de la devoción organizada, cuidada, mimada por los madrileños, es una nueva hora para Madrid y con la Virgen”. Una renovación de la devoción mariana, apuntó, centrada en primer lugar en las familias. Porque, se preguntó, “¿qué pasaría si en la familias de Madrid y de Pozuelo de Alarcón rezasen todos los día el Rosario de la Virgen? Estoy seguro de que no hubiera pasado lo que pasó este fin de semana. Nuestros remedios son más sencillos de lo que parecen para los grandes males que vivimos. Pero remedios sencillos piden almas y corazones humildes y sencillos, que saben ser esclavos del amor de la Virgen y de Cristo”.
“También queremos que esa renovación mariana prenda en los jóvenes de Madrid en torno a la Jornada Mundial de la Juventud y su preparación intensa hasta la tercera semana de Agosto del año 2011. Cuando el joven en su vida descubre que tiene una madre con una capacidad de fidelidad y de ternura que va más allá de los sentimientos humanos, entonces se le abren esos horizontes que parece que algunos han perdido”.
Invitó a los presentes decir a María “somos esclavos tuyos”, afirmando que la peor esclavitud “es la de aquel que niega la verdad, se cierra a la verdad y al amor verdadero, al amor de Cristo. Y ante la figura, la imagen, la presencia y la atención maternal de la Virgen, madre del Señor, que es la que conduce de verdad al conocimiento del corazón de Cristo, cierra los ojos, se escapa o huye”.
Explicó que el logotipo de la Jornada Mundial de la Juventud “nos evoca a la Virgen, ya que reproduce a los jóvenes de la mano formando una M, en forma de corona de la Virgen de la Almudena, con la Cruz encima y Madrid 2011 abajo. Y con el lema: ‘edificados y arraigados en Cristo, firmes en la fe’”.
Concluyó pidiendo a la Virgen de la Almudena “que venga a nuestro encuentro, que sea un poco terca e insista a la hora de acercarse a nuestras vidas, y a la vida de las familias y los jóvenes de Madrid. Que Ella sea nuestro consuelo y nuestra esperanza”.
Congregante de Honor
Al finalizar la Eucaristía, fueron bendecidas las medallas de 50 nuevos congregantes. A continuación, los miembros de la Congregación entregaron al Cardenal la Medalla de Congregante de Honor como Hermano Mayor Protector, y firmó en el libro de Reyes y Obispos, que data del año 1640. Después, entregó las medallas de la Congregación y diplomas de Esclavos de Honor a miembros del Cabildo Catedral y personas e instituciones que han destacado por su entrega y dedicación a la Virgen de la Almudena.
La celebración concluyó con una ofrenda floral a la Virgen de la Almudena.