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CAMINEO.INFO.-

«La división en la diócesis es menor que la fractura de nuestra sociedad»

Mon, 19 Dec 2011 11:53:00

CAMINEO.INFO.- San Sebastián/ESPAÑA.- Mons. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, ha concedio una entrevista a Ane Urdangarín para el Diario Vasco, en el que valora la situación actual en su diócesis así como en las Vascongadas. En relación a la situación política tras el anuncio de ETA de cese definitivo de su actividad terrorista, el prelado cree que «la situación generada hace cada vez más difícil un retorno a la actividad terrorista» pero ve «con preocupación que no se dan suficientes signos de humildad en quienes anteriormente apoyaron la violencia». Mons. Munilla pide igualmente al futuro gobierno popular la derogación de la ley del aborto.

Este 2011 que toca a su fin guarda muchas fechas señaladas para José Ignacio Munilla. Ha celebrado los 25 años de su ordenación sacerdotal, y cinco de la episcopal. Además, hace un mes cumplió 50 años. Pero en vez de echar la vista al pasado para hacer balance, el obispo de San Sebastián prefiere constatar la sensación de que «la vida es tan intensa que no hay tiempo de mirar atrás ni tener nostalgias».

- Llega la Navidad, ¿cómo vive estas fechas?

- La verdad es que de una forma bastante variopinta: el 24 celebraré la Misa de Gallo a medianoche en la catedral y al día siguiente la Misa de Navidad al mediodía. Las uvas de fin de año las supliremos por una vigilia con la adoración nocturna. El día de año nuevo espero celebrarlo con los presos de Martutene. Y el día de Reyes lo pasaremos en una Diócesis de Mali (África), dentro de un proyecto de cooperación internacional de nuestra Cáritas diocesana.

- La Navidad está ligada a los valores familiares. En la última carta pastoral 'Dejarnos conducir por Él' habla de la crisis de la familia como uno de los «dramas y retos» de la sociedad actual.

- El mejor regalo de Navidad que podríamos hacernos mutuamente es crecer en la conciencia de la necesidad de fomentar una cultura favorable a una familia fuerte y estable. Nos jugamos mucho en ello, porque la familia es el mayor garante de la libertad del hombre. En el debate sobre la familia, la educación y el respeto a la vida humana se libra hoy el combate fundamental por la dignidad del hombre.

- También se refiere a la «cultura de la muerte que se extiende, solapada en falso progresismo». Tras el cambio de gobierno, ¿será la Iglesia igualmente activa y militante en la causa de la vida, la natalidad y la educación?

- La vida es la vida, al margen del color de quien nos gobierne. Dado que el Partido Popular votó en contra de la actual 'ley del aborto', ahora, cuanto menos, lo coherente sería que la derogase. De lo contrario, creo que los católicos que hayan votado a este partido tendrán razones para sentirse profundamente decepcionados.

- Volvamos a la Navidad y sus raíces religiosas. ¿Cree que la figura de Jesucristo sigue teniendo atractivo en nuestra sociedad actual?

- Yo creo que el principal problema al que se enfrenta la evangelización de la Iglesia, no es el rechazo del mensaje de Jesucristo, sino la ignorancia y el desconocimiento de la persona de Jesucristo. Creo sinceramente que es imposible conocer a Cristo sin enamorarse de Él. Quien se abre a la amistad con Él, comprobará que es el único amigo que nunca falla, el único que sana verdaderamente las heridas, además de la 'piedra angular' para la edificación de una sociedad justa.

- A su juicio, ¿cuáles son los errores más extendidos en nuestros días con respecto a la figura de Jesús de Nazaret?

- Jesús de Nazaret comparte plenamente nuestra condición humana, al mismo tiempo que comparte enteramente la misma condición divina del Padre y del Espíritu Santo. Él es Dios y hombre verdadero, como decimos en el credo. Al mismo tiempo, su resurrección de entre los muertos al tercer día, es otro aspecto fundamental de nuestra fe en Jesucristo. Desgraciadamente, en nuestros días, a veces se reduce la figura de Jesús al nivel de un líder atrayente y excepcional; al mismo tiempo que se reinterpreta la resurrección, vaciándola de contenido, al hacerla compatible con la permanencia de su cadáver en el sepulcro. Y como dice San Pablo, «si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe».

- La Navidad ha sido tradicionalmente paradigma de la paz. ¿Cómo ve el momento que vivimos en Euskadi? ¿Qué aspectos destacaría como más positivos y cuáles como más negativos en el camino hacia la paz?

- Creo que lo más positivo es que la situación generada hace cada vez más difícil un retorno a la actividad terrorista. También pienso que es interesante la oportunidad de maduración que tienen quienes afrontan responsabilidades políticas. Por el contrario, veo con preocupación que no se dan suficientes signos de humildad en quienes anteriormente apoyaron la violencia. La decisión de distanciarse de la violencia no ha de estar motivada exclusivamente por necesidades y conveniencias, sino por un verdadero convencimiento moral. Es triste observar los equilibrios políticos que necesitan realizarse para posibilitar el reconocimiento del mal generado en las víctimas. Me parece que todos deberíamos priorizar un camino de conversión personal y social. Por nuestra parte, deseamos remarcar estas Navidades la figura de Cristo, como el «príncipe de la paz».

- ¿Existe en la diócesis tanta división interna como se percibe?

- La división es siempre mucho más ruidosa que la comunión, pero esta última también existe. Hay que valorar que cuando se han filtrado a los medios de comunicación los problemas internos de nuestra vida diocesana, no hayan obtenido respuesta pública de quienes tienen otras sensibilidades eclesiales. Eso me parece lo más destacable, creo que la gran mayoría de nuestra diócesis es de la opinión de que nuestros problemas los tenemos que afrontar por nuestros cauces internos, sin caer en estrategias extrañas al sentido eclesial. A lo anterior me permito añadir que las divisiones existentes en el seno de nuestra diócesis son de grado muy inferior a las que observamos en nuestra sociedad.

- ¿Así que ve una sociedad más fracturada?

- Creo que vivimos en una sociedad muy fracturada, e incluso el hecho de que el momento cumbre de la fractura entre nosotros, la violencia, haya finalizado, no quiere decir ni mucho menos que las heridas hayan curado. Por eso confío en que la Iglesia pueda llegar a ser escuela y casa de comunión, ya que está llamada a prestar un servicio a la sociedad para que se ponga en valor lo que nos une. Esta sociedad necesita que haya más cosas que nos hermanen que la Real Sociedad. Hay que buscar la transversalidad, y la Iglesia es transversal. Es obvio que dentro de la Iglesia existen sensibilidades políticas diferentes, la unidad que predica la Iglesia no anula la riqueza de la pluriformidad expresada en los carismas. El hecho de que se puedan compartir ideales espirituales que nos aúnen, más allá de la divergencia social y política, es una gran lección para la sociedad.

- ¿Cuáles han sido sus grandes ocupaciones y preocupaciones como obispo de San Sebastián?

- Como es lógico, una de mis principales ocupaciones y preocupaciones ha sido integrarme en la diócesis y conocerla en profundidad, intentando abordar los nuevos retos que se nos presentan. Pero al mismo tiempo, otra parte importante de mi tiempo lo he dedicado a la predicación, y no sólo por los medios tradicionales. Diariamente, de 8 a 9 de la mañana, dirijo un programa en Radio María de explicación del Catecismo de la Iglesia Católica. El Papa nos ha recordado a los obispos que debemos ser los primeros catequistas. Pienso que los obispos no hemos de limitarnos a gobernar desde lejos, sino que es importante que nos coloquemos en la primera línea de la evangelización.

- ¿Qué le pide al 2012?

- Puedo pensar en clave de Iglesia o sociedad, pero creo que en el fondo no hay tanta diferencia. Le pediría al 2012 que valoremos especialmente lo que nos une y nos hermana, que es mucho más de lo que suponemos, que no acentuemos entre nosotros la división ni la visceralidad, y que seamos capaces de tener valores que trasciendan, como son los navideños: la familia, la paz, la solidaridad hacia los necesitados, etc. Si subrayamos estos valores posiblemente nuestra capacidad de comunión será superior.

- Para finalizar, ¿cuál es su felicitación navideña de este año?

- Este año he querido felicitar la Navidad resaltando la alegría que ha de caracterizar la vida del cristiano, y más en este tiempo de Navidad, en el que nace Jesús. En la postal de Navidad he puesto la imagen de una niña besando al Niño Jesús. Le he añadido el texto de una oración infantil que llegó a mis manos: «Te pido por los malos, para que sean buenos; y por los buenos, para que sean simpáticos».

DIARIO VASCO


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