CAMINEO.INFO.- Buenos Aires/ARGENTINA.- El presidente de Cáritas Argentina, monseñor Fernando Bargalló, obispo de Merlo-Moreno, retomó sus columnas en el periódico Huellas de Esperanza, publicación institucional que consideró “un espacio que cada mes nos invita a reflexionar con la convicción de que juntos podemos convertir la realidad dolorosa que viven tantos hermanos en una realidad más cercana al sueño que Dios Padre tiene para cada uno de sus hijos”.
“Las diversas acciones de las Cáritas de todo el país, cuyo testimonio van progresivamente recogiendo estas páginas, nos alientan y ayudan a fortalecer nuestro propio compromiso personal y social. ¡Qué bien nos hace reconocer, en los gestos y entregas de tantos otros, el camino emprendido, y muchas veces ya afianzado, de una verdadera transformación de situaciones que atentan contra la dignidad de las personas! Cuántos frutos de inclusión, fraternidad, protagonismo y comunión solidaria van dando esas pocas, o muchas, semillas de amor sembradas con sudor y constancia”, destacó.
El prelado reconoció, sin embargo, que “queda mucho camino por recorrer. Somos concientes de que alcanzar en nuestro país la ‘pobreza cero’, como expresará el lema de la colecta anual, es ‘compromiso de todos’” y recordó que “sólo juntos, con entrega y sacrificio, en una lucha permanente, perseverante y generosa por el cuidado y crecimiento de la vida de cada uno, especialmente de los pobres, podremos avanzar hacia ese ideal que puede parecer utópico pero que, en realidad, nos pone en sintonía con el querer de Dios y con la capacidad que Él nos dio de construir su Reino”.
“Necesitamos, para ello, renunciar a intereses mezquinos e individualistas y dejar de lado ideologías y partidismos que encierran en el propio grupo, alejándonos, o incluso enemistándonos, de los demás y del bien común”, advirtió.
El titular de Cáritas señaló que “en clave de revisión personal y comunitaria, la Cuaresma es un tiempo propicio para repasar toda nuestra existencia a la luz del Evangelio, y reconocer, con sincera humildad, qué lugar ocupa Dios en nuestra vida y qué incidencia tiene, en nuestras opciones y en nuestro obrar, el compromiso concreto por el bien de los demás”.
“Seguir a Jesús como discípulos suyos reenciende en el corazón el amor al hermano, a quien vemos y tocamos. Y en ese amor fraterno, justo y solidario, manifestaremos sin ambigüedades el amor a Dios que habita en nuestro interior. Pidámosle entonces con confianza que nos ayude a superar cada día el techo que arbitrariamente solemos ponernos en el amor a Él y a los hermanos que sufren”, precisó.
Monseñor Bargalló sostuvo que “desde esta perspectiva, el camino de preparación a la Pascua nos invita, una vez más, a despojarnos de cuanto nos aleja o distrae de lo que es esencial; a alargar nuestra mirada más allá de nosotros mismos; a preguntarle con valentía a Jesús ¿qué esperás hoy de mí? ¿qué conversión me estás proponiendo en esta etapa de mi vida? ¿cuál aporte, para una Patria de todos y con todos, querés que ponga yo?”
“Tengamos la certeza de que Él, mucho más que nosotros mismos, quiere limar nuestras asperezas y cambiar nuestros egoísmos en gestos y actitudes de solidaridad y compromiso. Dejémoslo obrar poniéndole a su disposición un corazón abierto y humilde. Que el Espíritu nos inspire y sostenga en el firme propósito de vivir achicando distancias, superando desencuentros y derribando muros que dividen. Somos país… pero estamos llamados a serlo como miembros de una gran familia. Al recrearnos haciéndonos parte de su Cuerpo, Jesús nos humaniza y nos hermana. Que Él nos acompañe, fortalezca e ilumine a lo largo de todo este año”, concluyó.+