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Reflexión en libertad::
Jesús Asensi Vendrell::
La otra crisis: competencia desleal en la escuela |
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La otra crisis: competencia desleal en la escuelaMon, 29 Mar 2010 17:04:00
CAMINEO.INFO.-A veces nos quejamos con razón y otras muchas sin ella. Y es que a todos los maestros nos gustaría disponer de más medios humanos y materiales en nuestro centro para mejorar así el rendimiento de nuestros alumnos. Eso está claro. Lo que ya no está tan claro es que algunos docentes de la escuela pública se quejen de las subvenciones que reciben los centros privados, necesarias para hacer frente a las nóminas de sus profesores. Unas nóminas que no se pueden equiparar a las que tienen los docentes funcionarios. Estamos ante un ejemplo claro de totalitarismo: el Estado tiene un papel subsidiario y ha de llegar sólo donde los padres, la sociedad misma, no puedan hacerlo por falta de medios, y no al revés. Porque algunos creen que el Estado tiene el derecho adquirido de educar a los niños según crea conveniente, y por eso, no dudan en erigir leyes que coartan el derecho natural y constitucional de los padres para educar a sus hijos según su recto criterio. Porque es cierto que hay colegios privados que cuentan con unas instalaciones y unos medios que faltan en muchas escuelas públicas. Pero también es verdad que la austeridad marca sus presupuestos y el modo de actuar de padres, docentes y discentes. Por eso, porque no tienen la falsa excusa de que “lo paga papá Estado”, como se resalta en algunos centros públicos, apagan las luces cuando ya no son necesarias, cierran las puertas para que no se escape el calor o el frío, controlan el número de fotocopias, se quedan las horas extra que sean necesarias para pintar, montar y desmontar, para atender a los padres o un acto colegial cualquiera. Porque una discriminación cierta y vergonzante es la que sufre la asignatura de Religión en los centros públicos, la única área que ha de pasar un referéndum anual de padres, alumnos y profesores. La única asignatura que ha de “competir” con la alternativa que se les ofrece a los alumnos que no asisten a Religión: hora libre, informática, repaso de asignaturas troncales, juegos de mesa, manualidades… Sí, una competencia desleal que sufre el chantaje de algunos alumnos con pocas ganas de trabajar: “si pones deberes y exámenes me desapunto”. Una deslealtad que obliga al maestro de Religión a reinventarse cada día, a proponer todo tipo de actividades atractivas, sin perder el rigor académico, para que se beneficien de esta formación imprescindible para ser felices en la vida el mayor número de discentes posible. Una competencia desleal que dejaría vacías las aulas de los colegios si también tuvieran que padecerla el resto de áreas del currículo.
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