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CAMINEO.INFO.-

Solemnidad de Todos los Santos

Tue, 01 Nov 2011 07:06:00

CAMINEO.INFO.-

APOCALIPSIS 7, 2-4.9-14
SALMO 23
JUAN 3, 1-3
MATEO 5, 1-12a

Queridos hijos e hijas de Dios, llamados por Dios a ser santos,

Un aspecto que aparece con especial fuerza en esta Solemnidad de Todos los Santos es que todos estamos llamados a ser santos...

A veces esperamos lo que Dios no nos ha prometido y otras no esperamos lo que Dios nos ha prometido. Me explico...

¿Qué quiere decir que esperamos lo que Dios no nos ha prometido? Dios no nos ha prometido que a nosotros y a nuestros seres queridos todo nos irá bien, que tendremos éxito, salud, dinero, trabajo, buenas amistades... Dios no nos ha prometido nada de todo esto...

¿Qué quiere decir que no esperamos lo que Dios nos ha prometido? Si Dios nos llama a ser santos, quiere decir que nos dará las gracias para ser santos. Lo que sí nos ha prometido Jesucristo son las gracias para poder ser santos. Y hace falta que nosotros las esperemos, las pidamos...

Pongo un ejemplo de mí mismo, y que cada uno se lo aplique a sí mismo. Yo puedo esperar que si tengo la catequesis muy bien organizada esto hará que los niños y los padres se conviertan.

Esto es lo que espero yo,... pero Jesús esto no nos lo ha dicho en ningún lugar. Jesús no nos ha dicho si organizáis muy bien las cosas tendréis mucho éxito. Jesús nos ha dicho que seamos santos como santo es nuestro Padre celestial. Jesús nos ha dicho que si somos santos nuestro fruto será abundante...

Por tanto, no se trata de tenerlo todo bien organizado... se trata de otra cosa... Se trata de ser santos. Se trata de que yo y las catequistas seamos santos y entonces, y sólo entonces, santificaremos a los niños y padres de la catequesis.

Esto no quiere decir que yo haya de tener la catequesis desorganizada, y que me despreocupe de los aspectos organizativos. Esto lo que quiere decir es que la prioridad no es la organización, sino mi santificación y la de las catequistas.

Conclusión: he de poner mucho más esfuerzo e interés en ser santo que en tener la catequesis bien organizada.

El criterio es sencillo: “Debo santificarme yo, para ayudar a los otros a ser santos.” El único modo de santificar a los demás es ser santo uno mismo.

No pocas veces he visto las lágrimas de abuelas muy creyentes que lloran porqué sus hijos y nietos no viven la fe que ella con tanto amor y esfuerzo les transmitió. Y me piden a mí una receta: “¿Qué he de hacer?”. Sólo hay una respuesta: ¡sé santa!, ¡aspira a la santidad!, ¡pon unos medios para ser santa! y esto transformará tu entorno.

Lo vemos en la historia de la Iglesia: los santos son los que más han hecho por los demás…

En teoría todos estamos de acuerdo en este planteamiento: vemos que es necesaria una primacía en la aspiración a la santidad personal, pero esta primacía conlleva una primacía también en los medios para ser santo, y aquí es donde fallamos. Vemos la importancia se ser santos pero no ponemos los medios para serlo.
Miremos nuestra vida… ¿Dónde queda la llamada de Dios a ser santos? ¿Dónde está nuestro deseo de ser santos? ¿Dónde están los medios para ser santos?

Miremos nuestra vida y vemos multitud de objetivos pero no el de ser santos. ¿Dónde quedan las palabras de Jesús? ”Buscad, pues, primero el reino y su justicia, y todo se os dará por añadidura.” (Mt 6, 33)

Trabajamos mucho, mucho, y sólo se nos pide una cosa: aspira a ser santo, sé santo. Y todo lo demás hace falta que esté puesto en función de este objetivo.

¿Cuál es el objetivo de nuestra vida? Ser santos. Y es un objetivo muy deseable porqué el santo es el más libre, el que más ama, es el más feliz, es la persona más bien construida,... Pensemos que perseguimos un ideal que lleva a plenitud todo lo que es verdaderamente humano.

Digámosle al Señor: “Ayúdame a descubrir que también yo estoy llamado a ser santo” “Quiero ser santo”. “Ayúdame a ser santo”. “En mi vida de cada día, en medio de mis dificultades y pobrezas ayúdame a ser santo... “.
Dios desea nuestra santificación... y hace falta que nuestra esperanza esté depositada aquí: en el amor que Dios nos tiene y en su deseo de santificarnos.

No confío en que seré santo porqué me esforzaré mucho... Confío que seré santo porqué Dios me dará las gracias para serlo.¡¡¡ Y me las puede dar si yo las espero, las deseo, las pido...!!!

Que la comunión con Jesucristo, el Santo de Dios, nos santifique.




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