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La Presentación de Jesús en el Templo

Sat, 01 Feb 2020 21:55:00

CAMINEO.INFO.-


La escena que hoy hemos contemplado en el Evangelio se desarrolla en el templo. Allá había mucha gente: sacerdotes, levitas, gente devota, peregrinos, pero nadie se daba cuenta de nada, excepto Simeón y Ana, dos ancianos. Dice el evangelio hablando de Simeón que era justo y piadoso,... y el Espíritu Santo moraba en él”. Y dice de Ana: “...una profetisa,... no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones”. Aquí tenemos la clave para descubrir a Jesús: “piadoso”, “sirviendo a Dios día y noche”.

 

Sólo desde una vida de oración nos podemos encontrar con el Señor.

 

A los niños de catequesis les defino la oración como: “hablar con Jesús como si estuviera a nuestro lado.” Esto es rezar: este diálogo, con quien nos ama, y lo hacemos como si estuviera a nuestro lado, porque  allí está.

 

Y en el cursillo de catequistas que hacemos en San Cugat animaba a las catequistas a cambiar la palabra “oración” por “encuentro con Jesús”. ¡¡Oración apunta a deber!! Encontrarse con Jesús apunta a cosa bonita.

Si preguntamos: “¿Quién reza antes de ir a la cama?” Apunta a deber. Si preguntamos: “¿Quién se encuentra con Jesús antes de ir a la cama?”, esto apunta a cosa bonita, entrañable.

 

Sólo desde una vida de oración nos encontramos con el Señor. ¡Y este encuentro lo hace todo diferente!

 

Hoy celebramos la Candelaria, el nombre viene de las candelas que hemos utilizado en el inicio de la misa. Estas candelas hacen referencia al simbolismo de la luz. Simeón dice que Jesús es: luz para alumbrar a las naciones”. Jesús es luz y con las candelas hacemos presente la luz del Cristo.

 

Si Él es luz, queremos estar cerca suyo. Queremos recibir su luz. Queremos escuchar sus enseñanzas. Queremos descubrir qué nos ofrece cada día. Queremos que nos ayude a tomar decisiones. Queremos que haga camino con nosotros. No podemos caminar en la oscuridad. Le necesitamos a Él.

 

Y él se nos da, y nos da su luz, en la oración, en la eucaristía, en la Palabra...

 

 

Toda la escena que hoy contemplamos se desarrolla en el templo de Jerusalén. Hago una pequeña explicación del sentido del Templo para los judíos y cómo esto lo hemos de vivir nosotros.  

 

Para los judíos el templo era el lugar de la presencia de Dios. Moisés en su peregrinaje por el desierto hablaba con Dios en la tienda del encuentro. Esta tienda del encuentro les acompañó a lo largo de los cuarenta años que estuvieron en el desierto. Cuando llegaron a la tierra prometida y bajo el Reinado de Salomón, esta tienda finalmente acabará convirtiéndose en el Templo de Jerusalén. Dentro del templo, en el Santa Sanctorum había el arca de la alianza. Donde se guardaban las tablas de la alianza que Dios había hecho con su pueblo. Por tanto, el templo era el lugar de la presencia del Señor en medio del pueblo.

 

En nosotros ha disminuido el sentido del templo  como lugar de la presencia del Señor. Hemos de recuperar esta sensibilidad. Sí que el templo es también el espacio donde se reúne la comunidad cristiana, sí que es donde celebramos los entierros, bodas y bautizos, pero es sobre todo el lugar de la presencia de Dios. Más aún para nosotros que creemos en la presencia de Dios en el pan de la eucaristía.

Por esto pintamos el templo. Si creemos que Dios está presente: ¿cómo podemos tener los vitrales rotos? ¿Cómo podemos tener las paredes sucias? ¡¡Es inconcebible!! El templo ha de manifestar que nos creemos que Dios está presente, ha de manifestar la gran belleza de la fe.

 

Recuerdo que cuando estuve de misiones en Cuba fui a un pequeño pueblecito. El rector, que llevaba un montón de pueblos, había decidido que una pequeña barraquita empezara a funcionar de capilla. Celebré la eucaristía y dejé el Santísimo en el sagrario. Al acabar la misa entro en la sacristía, y al salir, veo a un grupo de personas llorando, emocionadas, y yo les pregunto un poco alarmado ¿Qué ha pasado? Y me dicen :”¡Dios está aquí!” Era yo quien tenía poco sentido de la presencia de Dios, poco sentido de lo qué quiere decir aquella capillita en medio del pueblo. Qué gran lección me dieron.

 

Que la presencia de Dios en el templo, que la presencia de Dios en la eucaristía, que la presencia de Dios en la Palabra, que la presencia de Dios en la oración, ilumine  nuestras vidas. Amén.






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