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Domingo I del Tiempo de Adviento (B): Mirad, vigilad: pues no sabéis cuando es el momento.

 
Sat, 26 Nov 2011 22:49:00

CAMINEO.INFO.-

ISAÍAS 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7
SALMO 79
1 CORINTIOS 1,3-9
MARCOS 13, 33-37

Con el tiempo de Adviento iniciamos un nuevo año litúrgico. De la misma manera que la eucaristía no funciona automáticamente, sino que exige nuestra participación exterior (cantos, respuestas,...) y también nuestra participación interior (pedir perdón, escuchar a Dios que habla, ofrecernos a él, esperanza de ser transformados al entrar en comunión con el Señor,...). También los tiempos litúrgicos que son momentos de gracia especial exigen una implicación por nuestra parte. Recibiremos gracias en función de cómo vivamos el tiempo litúrgico.

Nuestro objetivo, nuestra esperanza, ha de ser crecer en vida cristiana, crecer en amor. Nuestro Padre quiere que crezcamos, que avancemos, que maduremos y nos quiere dar las gracias para hacerlo... Si un padre o una madre ve que su hijo no crece se preocupan, pues, igualmente nuestro Padre del cielo si ve que no crecemos se preocupa...  Esperanza de crecer, de avanzar.

Al comenzar un curso los estudiantes se hacen propósitos: no lo dejaré todo para el último día, no veré tanta tele, este curso todo aprobado. También nosotros al comenzar un nuevo año litúrgico nos podríamos hacer un pequeño propósito. Cada uno sabe cual ha de ser el suyo... Hagámoslo...

A partir de las lecturas de hoy os propongo dos actitudes:

1. Una primera actitud para vivir todo el año litúrgico podría ser la que nos proponía el profeta Isaías: “Nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano”. Docilidad. Nos hace falta desear ser arcilla en sus manos, tener suficiente docilidad para que Él nos pueda trabajar. A mí me parece que somos arcilla un poco seca, al Señor le cuesta mucho trabajarnos, tenemos criterios muy humanos, maneras de hacer muy humanas y poco impregnadas de evangelio. La arcilla pasa de seca a modelable gracias al agua. ¿Sabéis cuál es el agua que necesitamos nosotros que somos arcilla seca? La oración. El pequeño compromiso de lo que hablábamos podría ir referido a la oración....

Dejarse hacer. Cuesta, porqué es contracultural. La sociedad nos habla de que todo es relativo, de ser autónomos, de una libertad para hacer lo que queremos, de hacernos a nosotros mismos... En cambio desde la óptica bíblica el hombre es hecho por Dios. Nosotros criaturas de Dios, nos hemos de dejar hacer, dejar modelar por Dios y así llegamos a la felicidad...

El inicio de la vida espiritual se sitúa en este punto, cuando dejamos de querer hacer la nuestra y empezamos a desear que sea Dios quien nos haga.

Dice el salmo: “Si el Señor no construye la casa es inútil el afán de los constructores, si el Señor no guarda la ciudad es inútil que vigilen los guardas”. Podríamos añadir: “Si el Señor no modela la arcilla, es inútil la forma que coja”.

El Santo José María Rubio, jesuita, canonizado por Juan Pablo II decía: “Hacer lo que Dios quiere, querer lo que Dios hace”. Qué buena es esta frase...¡ Y cuanta disponibilidad a ser modelado!

La segunda actitud que nos proponen las lecturas de hoy es la de la “vela”. Evidentemente no quiere decir que durante el adviento no podamos dormir. La noche es aquí vista simbólicamente, la noche es la tiniebla, la noche es el mal, por eso hemos de velar y estar despiertos. Por eso el cristiano ha de velar, y no puede dormir.

Estar en vela se refiere a estar vigilante, lejos de la tiniebla y atentos a las realidades espirituales. Es muy fácil distraerse con las cosas del mundo y muy fácil olvidarse de las realidades espirituales.

Hemos de conseguir vivir un estado de alerta en las cosas de Dios. Que Dios sea Dios en nuestra vida, y no un ídolo. Y sólo hay un camino para hacerlo... la oración.

Pienso que amamos las cosas con una intensidad que no se merecen. Damos mucha importancia a las cosas... Dice el Principito “lo esencial es invisible a los ojos”. Si tenemos las manos llenas de cosas, no podemos acoger los dones que vienen del cielo.

¿Y por qué esta vela?, ¿por qué esta atención a las cosas espirituales? Porqué como decía Isaías en la primera lectura, Dios, es “nuestro redentor”, nuestro defensor, nuestro salvador. En Él encontramos la vida, “nuestra vida está escondida en Cristo” nos dice San Pablo. Por esto nos hace falta restar atentos a sus palabras, a sus gracias... Por esto nos hace falta velar.

Acabo ya, ha salido estos días un estudio que dice que las personas más contentas y satisfechas con su profesión somos los sacerdotes. No son los brokers de Wall Street, o los especuladores, o los grandes empresarios de las telecomunicaciones. Somos los sacerdotes que no somos ni mileuristas, cobramos poco más de 800 euros.

Esto nos dice que el que da vida son los valores, la vida interior, la espiritualidad, lo que da vida y felicidad es Dios.






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