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Domingo III del Tiempo de Cuaresma: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.


Sat, 07 Mar 2015 23:56:00

CAMINEO.INFO.-

ÉXODO 20, 1-17
SALMO 18
CORINTIOS 1, 22-25
JUAN 2, 13- 25

El templo de Jerusalén era como una cebolla: una superposición de capas entorno a lo más sagrado. En el Sancta Sanctorum sólo entraba el sumo sacerdote ¡una vez al año! A mí, esto, me hace pensar qué poco valoramos la presencia de Cristo, de Dios, en el sagrario. Allí hay mucgo más que en el Sancta Santorum. En el Santuario, entraban sólo los sacerdotes, de la tribu de Leví, los levitas, a ofrecer los sacrificios rituales. En el atrio de Israel entraban sólo los judíos varones. En el atrio de las mujeres, podían acceder también las mujeres judías. Finalmente, el atrio de los gentiles era un patio, muy grande, situado en el interior de la muralla del templo, donde podían entrar también los no judíos. Es aquí donde se sitúan los vendedores y los cambistas.

El atrio de los gentiles tenía que ser, como todo espacio sagrado, un espacio con un ambiente silencioso y sosegado. ¡Este espacio forma parte del templo! Donde los gentiles buscaban un lugar donde poder rezar, pensar, cuestionarse. Y hasta hablar con creyentes judíos sobre la Torah.

A partir de esta introducción, analicemos la acción de Jesús a la cual nos podemos acercar desde diversas perspectivas:

1. La acción de Jesús tiene un sentido práctico. Que aquel espacio sagrado recupere su sentido original. Se ha de purificar este espacio que, con los años, se ha ido llenando de cosas que allá no tendrían que estar. Cristo, podríamos decir, que reabre este espacio, y con Él todo el templo, a su verdad de espacio, en el cual Dios quiere encontrar al hombre. ¡A todos los hombres! También los no judíos, los gentiles. Si el espacio está lleno de ruidos, de cambistas, de vendedores, Dios no se puede encontrar con los gentiles.

Todo esto también nos habla de los ruidos que nos rodean, que nos impiden que Dios nos encuentre, nos impiden que nos encontremos con Dios. Una de las prácticas cuaresmales es el ayuno: ayunar de ruidos nos hace mucho bien. Ruidos, quiere decir: música, televisión, radio, internet, etc... ¡Necesitamos más silencio! ¡Vivimos en un atrio lleno de ruidos! Hasta el punto de que jóvenes no saben estar sin ruidos. ¡Hay gente que hace natación, escuchando con unos auriculares, música!

Se había pervertido el sentido de aquel espacio sagrado. El gesto de Jesús también apunta por aquí; la perversión del sentido de las cosas sagradas. Esto nos lleva a mirarnos; ¿cómo vivimos las cosas sagradas? Los judíos se dan cuenta que Jesús tiene razón con lo que hace. Por esto, no le dicen que lo que ha hecho está mal hecho, sino que le preguntan por la autoridad con la que lo hace. Hasta que Jesús hace el gesto, no se habían dado cuenta de que aquello no iba como era conveniente. Quizás, nosotros, no nos damos cuenta, y también en nuestra vida hemos pervertido el sentido de las cosas sagradas. Hemos de ser muy humildes y reconocer que nos puede pasar. ¿Cómo participamos de la eucaristía, cómo rezamos,...?

Pidamos al Señor que nos purifique de la falsa religiosidad, como purificó el templo. Que expulse de nosotros aquello que adultera nuestra vida espiritual. Pidámosle, que expulse nuestras ideas, actitudes y prejuicios que nos tienen parados en nuestro crecimiento espiritual.

Un ejemplo de ella, santa Teresa de Jesús. Entra con 20 años al convento y con 40 se convierte y empieza a su gran tarea como fundadora y escritora. Ella hablaba de 20 años de “mala monja”. Habia pervertido el sentido de las cosas sagradas.

2. Segunda consideración, el gesto que Jesús hace lo hace con violencia. Nos descoloca a todos. La imagen que tenemos de Jesús es otra. Hemos de ir un poco más allá del látigo, de los vendedores y de los cambistas. Y darnos cuenta que lo que contemplamos es una lucha contra el mal. En continuidad con el evangelio del primer domingo de Cuaresma, donde Jesús lucha contra el maligno que lo tienta.

Jesús hoy, lucha contra el mal. No pacta con el mal, lucha contra él. Fijaros que su lucha es contra el mal que impide la relación verdadera con Dios.

“El celo de tu casa me devora”. Lo mismo pasa con sus discusiones con los fariseos, con los cuales se muestra muy duro, durísimo. Por el mismo motivo; los fariseos impiden la verdadera relación con Dios.

A partir de aquí; tres breves consideraciones:

a) De los muchos males que había en aquel tiempo, Jesús sólo se pone “”violento”” contra el mal que impide la relación con Dios. Tomemos nota.

b) Dicho todo esto, podemos afirmar que la violencia de Jesús no es una violencia contra el hombre, sino a favor del hombre. Jesús con su gesto está actuando a favor del hombre. Es una violencia movida por la caridad, por el amor al hombre. Cuando pasa una cosa seria, en casa, los padres riñen a sus hijos con dureza, pero lo hacen movidos por la caridad.

c) Las prácticas cuaresmales nos ayudan en la lucha contra el mal, nos ayudan a purificarnos, nos quitan ruidos, nos ayudan a recuperar el sentido de las cosas sagradas, nos ponen en relación con el Dios verdadero.






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