CAMINEO.INFO.- Río Gallegos/ARGENTINA.- El obispo de Río Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín, abrió este domingo la Puerta Santa por el jubileo de los 50 años de creación de esta diócesis que abarca las provincias de Santa Cruz y Tierra de Fuego; Antártida e Islas del Atlántico Sur.
“El humilde símbolo de la puerta que se abre, tiene una extraordinaria riqueza de significado: proclama a todos que Jesucristo es ‘el camino, la verdad y la vida’. Y lo es para todas las personas, sin excepción”, destacó en la Eucaristía en la catedral Nuestra Señora de Luján, colmada de fieles pese a las inclemencias del tiempo.
El prelado consideró que “el Jubileo Diocesano debe ser el Jubileo del amor”, y señaló que al cruzar el umbral de la puerta de la catedral, le decimos a Dios “que queremos pasar del pecado a la gracia, de las tinieblas a la luz, de la tristeza a la alegría, del desánimo a la esperanza, de la indiferencia a la sensibilidad, de la intolerancia a la comprensión, de las cotidianas esclavitudes a la ansiada libertad, de la apatía al compromiso evangélico de la opción por los más pobres”.
“Podríamos decir que el rito de esta tarde asume una dimensión muy familiar. Hoy la familia diocesana comienza su camino jubilar! Lo hemos preparado con varios años de anticipación, a través de distintas y variadas iniciativas y actividades. Esto testimonia que somos concientes de la misión que nos corresponde vivir en esta tierra patagónica y del ejemplo de fe y de amor que debemos dar y que la providencia de Dios nos ha confiado”, subrayó.
El obispo santacruceño recordó a los primeros evangelizadores de la diócesis, y alentó a “permanecer firmes en su testimonio y debemos defender celosamente su memoria”, y también a “responder con alegría y generosidad al llamado a la santidad, para ser cada vez más signos de amor y de esperanza”.
“Jubileo es tiempo de amor. Las indulgencias son gracia de Dios multiplicada y multiplicadora. Gracia de Dios derramada para ser compartida y repartida, amor de Dios que nos renueva el sentido y el horizonte de nuestras vidas”, aseguró, al tiempo que recordó que “no estamos solos. La Santísima Virgen María está con nosotros”.
Por último, monseñor Romanín deseó “días intensamente felices, llenos de la presencia siempre nueva de Dios. Que Él los mire a los ojos y los ilumine. Que derrame el perfume de su paz en sus corazones. Que acaricie sus almas con la ternura de su amor. Que a lo largo de este año jubilar nos ayude a vivir todos juntos nuestro lema: ‘celebramos y anunciamos que el Señor ha visitado a su pueblo’”.
Tras la celebración eucarística, se realizó una procesión por diez iglesias de la ciudad. Salió de la catedral pasando por la parroquia San Jorge, María del Rosario de San Nicolás, San Vicente, Inmaculada, Sagrado Corazón de Jesús, María Madre de la Iglesia, el Santuario San Cayetano, la parroquia San José Obrero, Nuestra Señora del Carmen y San Juan Bosco.