CAMINEO.INFO.-Florencio Varela/ARGENTINA.- El sábado 30 de abril partió la Caravana Nacional de la Divina Misericordia, visitando el santuario de Schoenstatt en Florencio Varela, la casa de retiros Cura Brochero y la Parroquia Santa Rosa de Lima, en Bosques.
La iglesia dedicada a Dios Padre, en Schoenstatt, estaba colmada de fieles que asistieron a la misa que presidió monseñor Luis Stöckler, obispo de Quilmes, y concelebraron los sacerdotes Carlos Ontivero y Horacio Fasse, asistidos por el diácono Omar Carella.
Cuando finalizó la misa, la caravana liderada por el padre Eduardo Brites, se movilizó caminando con banderas papales y argentinas hasta el parque de la casa de retiro Cura Brochero, donde los jóvenes de Quilmes interpretaron el evangelio según San Juan. Al llegar al último destino de la caravana, la parroquia Santa Rosa de Lima, de Bosques, se rezaron oraciones especiales y, para finalizar, se expuso el Santísimo para la adoración.
En su homilía, monseñor Stöckler, expresó que: “la devoción a la Misericordia Divina `no es un mensaje nuevo´, decía Juan Pablo II, `sino que se puede considerar un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo´”.
Monseñor Stöckler también recordó: “Santa Faustina insiste en recurrir a la misericordia infinita de Dios y no morir en la cerrazón de nuestra vergüenza y nuestro orgullo”, y agregó que hay que responder a este amor sin límites, que nos brinda el Señor, con una confianza sin límites, ya que de esto se trata la devoción a la Misericordia Divina.
“El Señor no se cansa de salir a nuestro encuentro hasta la última hora de la tarde y nos invita a trabajar en su viña y recibir la recompensa. Trabajar por él significa trasmitir su invitación a los demás para que se dejen invadir por su amor y vivir en paz” declaró el obispo.
“La palabra del Señor: `sean misericordiosos como el Padre en el cielo es misericordioso´, no hay que entenderla como una opción sino como un requerimiento” concluyó monseñor Stöckler.+