CAMINEO.INFO.- La Plata/ARGENTINA.- El sábado 3 de septiembre, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer emitió su reflexión semanal en el programa televisivo “Claves para un mundo mejor”, donde habló de los disturbios juveniles que sufrió Inglaterra el mes pasado.
El prelado dijo: “A partir de esos hechos he visto numerosas interpretaciones del fenómeno. Por ejemplo, Zygmunt Bauman, sociólogo polaco de origen judío, notaba que esta no había sido una rebelión de hambrientos, sino que fue la reacción de los desheredados del mercado, que invadían las catedrales del consumo de las cuales estaban excluidos. Hoy día existe esta especie de religión del consumo y los excluidos de esa práctica han reaccionado para llegar a ser como los demás”.
“Se ha hecho ver que en esos saqueos no arrebataban cualquier cosa sino que buscaban las mejores marcas, sea en ropa, en zapatillas o en electrodomésticos, y luego el resto lo destruían. Una reacción de resentimiento, de odio, como respuesta a la marginación del mercado”, aseguró monseñor Aguer.
El arzobispo indicó que, como en la Argentina "también se ha observado que la mayoría de estos jóvenes no tienen trabajo, casi todos viven del subsidio de desempleo, y de otros beneficios que ofrecen los municipios o el Estado y no han visto trabajar a suss padres"
“No basta –dijo el pastor platense- el bienestar económico, sino que una sociedad se mantiene unida porque hay ideales políticos y religiosos que resultan principios sagrados por los cuales los miembros de una comunidad están dispuestos a morir, si es preciso. Es fundamental que los jóvenes tengan educación y trabajo, pero eso no basta, se les debe ofrecer una comunidad ideal como ámbito de pertenencia, una esperanza, una ética, valores y deberes absolutos”.
Por otro lado, el prelado destacó la reflexión del sociólogo italiano, Francesco Alberoni, que decía que “en Europa se ha cortado la continuidad de la transmisión de esos valores. Los jóvenes no tienen una tradición ni sienten un vínculo con ella, no pertenecen a una civilización, a un sistema de valores comunes que los orienten y entonces se rebelan como salvajes”.
Monseñor Aguer dijo que los hechos de Londres son consecuencia de la descomposición de la familia y destacó que “la autoridad de los padres ha quedado vulnerada. No sólo desplazada por otros factores de educación sino también vulnerada en cuanto al aprecio que por ella pueden exhibir los hijos, desprestigiada. Entonces aquí hay algo muy delicado: si no hay vida familiar, si la familia no convive efectivamente alrededor de una mesa, si no dialoga, es muy difícil que se puedan transmitir valores”
Como conclusión, el prelado afirmó que “este tipo de problemas muestra no sólo el fracaso de un sistema económico, las injusticias de una situación social y laboral sino más profundamente la caída, el derrumbe de una civilización que no reconoce ya su sustento en ideales trascendentes, y más concretamente las consecuencias fatales para la vida social del derrumbe de la familia”. +