Las diócesis, provincias y ciudades que tienen a la Nuestra Señora del Rosario como patrona rindieron este domingo 7 de octubre honores a la Virgen bajo esa advocación, con misas y procesiones por las calles con la imagen mariana.
Los obispos diocesanos aprovecharon para hacer la apertura formal del Año de la Fe en sus jurisdicciones eclesiásticas.
Paraná
El arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, presidió las fiestas patronales en la explanada de la catedral local, donde realizó la apertura del Año de la Fe.
Las comunidades parroquiales peregrinaron hasta el templo, adonde también llegaron más de 900 niños de la Infancia y Adolescencia Misionera que realizaban en la ciudad su tradicional campamento.
“Este año nos tiene que ayudar a recordar que lo que caracteriza nuestra vida: es creer, somos creyentes. Salir del desierto que lleva consigo el mutismo de quien no tiene nada que decir, para restituir la alegría de la fe y comunicarla de manera renovada a sus hermanos. Al creer damos nuestro asentimiento a Dios que revela. La fe en Jesucristo es el bien más precioso de la Iglesia. Ella misma existe por la fe y para transmitirla”, recordó.
El prelado paranaense confió a la Madre de Dios “este tiempo especial de gracia para la Iglesia” y puntualizó que será para “reflexionar sobre nuestra fe”, “confesar públicamente nuestra fe en el Señor Resucitado”, “celebrar en la liturgia nuestra fe”, “dar testimonio de nuestra fe” e "intensificar el testimonio de la caridad".
Rosario
Un domingo lluvioso y gris dio marco a los festejos a la patrona de la ciudad y la arquidiócesis de Rosario, que comenzó un acto cívico presidido por la intendenta Mónica Fein en el Monumento a la Bandera y culminó a la tarde con una misa concelebrada en la catedral local por el arzobispo José Luis Mollaghan ante centenares de fieles que, luego, realizaron la tradicional procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo.
Con esta eucaristía culminaron las celebraciones por los XXV años de la visita del beato Juan Pablo II a Rosario en 1987, para cuya ocasión se recibió una reliquia insigne del fallecido pontífice, enviada recientemente desde Polonia por quien fue su secretario, cardenal Stanislaw Dziwisz, que será colocada junto al altar.
Al finalizar la misa, los jóvenes rezaron una oración de consagración a la Madre de Dios, y se pedió a la Virgen por el próximo Año de la Fe.
Mendoza
En ocasión de la fiesta patronal, el arzobispo de Mendoza, monseñor José María Arancibia, se refirió al lema “Mujer, bendito el fruto de tu vientre” y explicó que bendecir es “ante todo alabar y agradecer a Dios, que nos ha bendecido de lo alto, en Jesús nacido de María. Cada bendición es un encuentro de Dios con el hombre; palabra y gesto, donde el don divino y el creyente que lo recibe, se convocan y se unen entre sí”.
Tras destacar la presencia de los jóvenes, dijo que “es una alegría tener la imagen de María, en el centro de esta fiesta. Ha sido traída con cantos e invocaciones. María, es la mujer bendita y feliz, porque Dios la eligió y Ella creyó en Él; acogiendo la Palabra, primero en su corazón y luego en su seno”.
El prelado sostuvo que “la Iglesia convoca a la renovación de la fe en Jesús el Cristo, el Mesías y Redentor. Es el amigo que ha revelado los secretos del Padre, y comparte realidades maravillosas con los sencillos y los humildes. El que está en medio nuestro, cuando nos reunimos en su nombre, y concede cuanto pedimos por intercesión suya. El que hace eficaz la celebración de los misterios en la Iglesia, para ser perdonados, consolados y enriquecidos. Somos invitados a redescubrir la belleza y la alegría de ser cristianos”.
“Aunque los tiempos son difíciles, y dura la lucha por la vida, es bueno reconocer los frutos que Dios ha sembrado en Mendoza. En personas, familias y comunidades, debemos admirar vivencias fuertes de fe y esperanza; de coraje, esfuerzo y perseverancia. Es hermoso el amor fiel de los esposos; la dedicación abnegada de padres y madres; la sencillez de los niños y el entusiasmo de los jóvenes. Es un ejemplo la dedicación incansable de catequistas y misioneros; la entrega generosa de tantos pastores. Hay gente valiosa que se juega por el bien común, y lucha por la justicia, arriesgando su propio vida o bienestar. Personas y grupos que entregan parte de su tiempo a los niños, enfermos, ancianos y necesitados. Líderes y conductores del pueblo, que se atreven a poner por delante el servicio honesto a la comunidad, antes que sus intereses personales”, subrayó.
Texto completo de la homilía
Goya
Ante una catedral colmada, el obispo de Goya, monseñor Ricardo Faifer, aprovechó la fiesta mariana para abrir el Año de la Fe en la diócesis. Numerosos peregrinos llegaron, como es habitual, de la capilla San Ramón. En tanto, la imagen de la Virgen fue escoltada por una guardia de honor de la Policía de la Provincia de Corrientes.
El prelado destacó que el objetivo es “redescubrir el camino de la fe para recomenzar siempre desde el encuentro con Cristo, porque no hemos de dar nada por presupuesto y descontado”, y llamó a una renovación de la catequesis que “provoque y anime este encuentro con Cristo y la consecuente adhesión a su Persona”.
“Para la peregrinación de la fe, tenemos una guía y maestra incomparable en María, la Madre de Jesús. Ella, en la advocación de Nuestra Señora del Rosario, nos enseña a comprender y seguir a Cristo. El rezo del santo Rosario es una herramienta pedagógica para enseñar y contemplar los misterios de la fe”, concluyó.+