CAMINEO.INFO.- El Prepósito General de la Compañía de Jesús, padre Adolfo Nicolás Pachón, nombró nuevo director de la “Civiltà Cattolica”, la centenaria revista de la Compañía de Jesús, al italiano Antonio Spadaro SJ, quien a partir del primer cuaderno del próximo mes de octubre, en el año 162 desde su fundación, asumirá la responsabilidad del “Colegio de los Escritores”, en reemplazo del padre GianPaolo Salvini SJ, que desempeñaba este cargo desde julio de 1985.
El padre Antonio Spadaro nació en Messina (Sicilia) y tiene 45 años. Es licenciado en Filosofía por la Universidad de Messina, y doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana. Fue durante 5 años responsable de las actividades culturales de los jesuitas en Italia.
Comenzó a escribir en la Civiltà Cattolica en 1994. Se ocupó sobre todo de cultura y, en particular, tanto de crítica literaria –estudiando especialmente autores italianos y estadounidenses–, como del modo en el que las nuevas tecnologías de la comunicación están cambiando la forma de vivir y pensar, también la fe. Publicó 15 libros, dirigió otros 8. Promovió varias iniciativas culturales ligadas al mundo de la literatura y de la Red. Es catedrático en la Universidad Gregoriana.
El padre Salvini, milanés de 75 años, seguirá formando parte del “Colegio de los Escritores” como cronista de la vida de la Iglesia.
Una revista en la que solo escriben jesuitas
La Civiltà Cattolica, fundada en 1850, es la más antigua de las actuales revistas italianas. Depende directamente del padre general de la Compañía de Jesús. La redacción recibe el nombre de “Colegio de los escritores”, según los estatutos de Pío IX aún en vigor. Uno de los artículos establece que sólo escriban jesuitas en ella. La revista sale el primero y tercer sábado del mes (24 cuadernos al año, 2.500 páginas en 4 volúmenes).
El primer director de la Civiltà Cattolica, y su inspirador, fue Carlo Maria Curci, pero quien la quiso fue sobre todo el papa Pío IX (en ese momento exiliado en Gaeta). La idea que empujó a la fundación de la revista fue la de defender la “civilización católica”, como entonces se la concebía, amenazada por los enemigos de la Iglesia, en particular de liberales y masones, que inspiraban muchas de las ideas clave de la Italia del Risorgimento.
La revista mantuvo siempre una relación especial con la Santa Sede: no es un órgano oficial, pero trabaja desde siempre en sintonía con ella. Los originales de la revista son revisados por la Secretaría de Estado vaticana antes de ir a la imprenta.+