CMAINEO.INFO.-. La Gran Logia masónica de España ha elaborado su primer Barómetro Masónico en el que se destaca que la mayor preocupación de este colectivo es la crisis de valores del ser humano. Según la encuesta realizada por la Logia, que ha aplicado un sistema similar al del Centro e Investigaciones Sociológicas, un 43,6% de los masones españoles se declara cristiano, porcentaje del que un 11,6% se define además como católico, lo que da idea de la ignorancia de estos masones españoles sobre la doctrina cristiana que dicen profesar, incompatible con la la “religión” masónica.
Los resultados del estudio muestran que el 35,4% de los masones en España se consideran personas “espirituales sin adscripción a ninguna religión”; un 4,1%, budistas; un 3,4%, protestantes; un 2,7%, anglicanos; otro 2,7%, no creyentes; un 2%, judíos; y el 2,7% restante, creyentes de otra religión. Igualmente destaca que “ninguno de los masones participantes en el estudio forma parte del 8,8% de los españoles que se consideran ateos“. De hecho, afirma que “la Francmasonería tiene su fundamento esencial en la fe en un Poder Supremo”.
En este sentido, La Gran Logia de España explica que la creencia actúa como “un elemento determinante en el trabajo que cada masón realiza sobre sí mismo” y que este trabajo consiste en construir la propia identidad, en el seno de una asociación libre de hombres que persiguen la excelencia en sus vidas”. Por otro lado, el estudio indica que la primera preocupación de los masones en España es la crisis de valores (48,3%), seguida por la clase política (45,1%), el paro (41,8%) y la economía (41,7%).
Los autores del Barómetro apuntan que los valores constituyen la médula espinal de la arquitectura ética y social del hombre y señalan que la crisis no radica en la “inexistencia” de dichos valores sino “en la dificultad del hombre actual para conectar con esos valores, para cultivarlos de forma personal y ajustar sus actos a ellos”. ”De la misma manera que una lesión medular ocasiona daños graves en la capacidad motora y funcional de la persona, la crisis de valores puede provocar daños en el conjunto del organismo social e individual; daños económico-sociales que limitan nuestras esperanzas y nuestra capacidad de maniobra”, insisten.
Atendiendo a la ideología, el informe revela que la mayoría de los masones españoles (23,8%) son liberales, seguidos por un 12,9% que se declara progresista y un 16,3% que asegura ser socialdemócrata. Mientras, un 15,6% de los encuestados se define como conservador y un 6,8%, como demócrata cristiano.
Asimismo, de los datos se desprende que hay un 8,2% de socialistas, un 0,7% de comunistas, un 2% de nacionalistas, otro 2% de ecologistas y un 2,7% de apolíticos. Además, los promotores del barómetro destacan que “sólo el 1,4% de los participantes en la encuesta ha señalado la opción no lo sé a la hora de definirse en este terreno, frente al 13,8% -de todos los españoles- que presenta el último Barómetro del CIS”.
La encuesta se ha realizado a 152 masones de los 3.000 miembros que pertenecen a la Gran Logia de España. El objetivo de este trabajo, según indican los autores, es proporcionar a la sociedad española elementos sociológicos para acercarse a una realidad “desconocida y deformada” en España.
La masonería como una religión
A propósito de este estudio, resulta oportuno recordar lo que afirmaba el escritor norteamericano Albert Pike, destacado erudito masónico, autor del ensayo “Dogma y Moral”: que la masonería “es la religión universal, eterna e inmutable, tal como la plantó Dios en el corazón de la humanidad universal”, una afirmación que revela el doble mensaje masónico. A este propósito, el también escritor Russ Weiss norteamericano, que pertenece a una comunidad protestante, afirma que el cristiano puede interpretar la aseveración de Pike como una referencia al Dios personal del cristianismo, Creador del universo. Sin embargo, la realidad es que la masonería se refiere al un dios impersonal. Según los intérpretes contemporáneos de la masonería, ésta pretende presentarse como la unificadora de todas las religiones. Uno de estos intérpretes, Foster Bailey, un ocultista y un masón grado 32, ha llegado a afirmar que “la masonería es la descendiente de una religión impartida divinamente” anterior incluso a la propia creación y que floreció en tiempos antiguos como “la primera religión mundial unificada”. De ahí que la masonería esté trabajando en la actualidad en lograr una “religión universal mundial”.
El masón, sin embargo, podría no ser consciente de mucho de lo que enseña la Logia. Según Weiss, el masón que no está iniciado en los grados superiores es engañado deliberadamente por sus hermanos en la medida que “la verdad no es para los indignos”, razón por la cual “la masonería oculta celosamente sus secretos, y desorienta intencionalmente a los intérpretes engreídos”. Según otro experto en masonería “son necesarias cualidades espirituales antes que los verdaderos secretos masónicos puedan ser entendidos por los hermanos mismos”.
Como ejemplo, uno de los símbolos más conocidos de la masonería es la letra “G”. Según qué interpretación uno escoge, este símbolo puede representar a la geometría, a Dios (God, en inglés) o la gnosis. Un cristiano inglés, obviamente, interpretaría al símbolo como Dios, en tanto que el pagano lo vería como conocimiento, o gnosis. La intención no es que entienda los secretos sino que cada masón crea que las entiende ya que la verdadera explicación, según Weiss, está reservada para los Adeptos, los Príncipes de la Masonería”.
El masón podría así formar parte involuntariamente de la Logia pensando que es una extensión de su fe cristiana, cuando en realidad puede ser un “caballo de Troya”, que permite la entrada de otro dios en su alma. El dios de la masonería y el Dios de la Biblia no son lo mismo. Hay una gran diferencia entre los dos conceptos de Dios. Se considera que el dios masónico, “el Gran Arquitecto del Universo” (E.G.A.D.U.), está por encima de todos los demás dioses. Según Albert Pike, todas las personas, independientemente de su orientación espiritual, pueden unirse bajo el “Gran Artífice del Universo”. El dios masónico todo lo incluye y todo lo abarca. Todos los masones potenciales deben reconocer a ese “Dios” para convertirse en miembro de la Logia, sin entrar en explicaciones de a qué “Dios” se alude ni cuál “Dios” es aceptable.
Pike afirma que la masonería es la unificadora de todas las religiones, y que “el cristiano, el hebreo, el musulmán, el brahmán, los seguidores de Confucio y Zoroastro, pueden reunirse como hermanos y unirse en oración al único Dios que está por encima de todos los baales”.En otras palabras, el Dios bíblico queda reducido al nivel de todos los demás dioses y, al mismo tiempo, es considerado como igual a los dioses falsos de esas religiones. Por lo tanto, el cristiano queda desprovisto de su condición característica de única religión verdadera que ofrece a la humanidad su única esperanza de salvación. Muchos creen, dentro de la Logia, que el dios universal de la masonería es el Dios de la Biblia, pero este dios no es el Dios trino de la fe cristiana. La masonería disminuye adrede la condición de coigual y coeterno de Jesucristo y el Espíritu Santo. Claramente, al dios masónico se le da una posición más importante entre todos los demás “dioses”. Albert Pike habló de “Dios como siendo Uno, Inaccesible, Individual, Eterno e Invariable . . . Hay solo un Dios, infinito e incomprensible, a quien no se le puede asignar ningún atributo humano, aun cuando se lo imagine como infinito”. Asimismo, el dios masónico es inalcanzable: solo es una fuerza, un principio.
Manly P. Hall, un masón grado 33, se refiere a Dios como el “Principio de Vida” que se encuentra dentro de todas las cosas vivas, es decir, el panteísmo. En consecuencia, el masón que dice ser cristiano debe decidir a quién servirá: al Dios de la Biblia o al dios de la masonería. No puede servir a ambos.