CAMINEO.INFO.- Ciudad del Vaticano/ITALIA.- “La Iglesia tiene el deber de anunciar siempre y en toda parte el evangelio de Jesús Cristo”. Comienza con este imperativo la carta apostólica en forma de Motu Proprio, “Ubicumque et semper”, con la cual Benedicto XVI instituye el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. “Fiel al mandato dado por Jesús, el primero y supremo evangelizador, a los apóstoles (id y haced discípulos a todos los pueblos”).
“La Iglesia – prosigue en el Papa en el Motu Proprio , difundido hoy – desde el día de Pentecostés, en el cual ha recibido el don del Espíritu Santo, no se ha cansado jamás de dar a conocer al mundo entero la belleza del Evangelio”.
La “misión evangelizadora” es por lo tanto, “para la Iglesia necesaria e insustituible, expresión de su misma naturaleza” y “ha asumido en la historia, forma y modalidad siempre nueva según el lugar, de las situaciones y del momento histórico”. “En nuestro tiempo – para el santo Padre – uno de sus momentos singulares ha sido el medir con el fenómeno del alejamiento de la fe, que se ha manifestado progresivamente junto a la sociedad y la cultura que por siglos aparecen impregnados en el evangelio”.
“Encontrar la formas adecuadas para renovar el propio anuncio junto a tantos bautizados, que no comprenden aun el sentido de pertenencia a la comunidad cristiana y son víctimas del subjetivismo de nuestros tiempos, con la cerrazón de un individualismo privado de responsabilidad pública y social”. Este es el objetivo del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, instituido por el Papa a través el Motus Proprio “Ubicunque et semper” , presentado hoy en la Sala de Prensa Vaticana.
Lo ha explicado a los periodistas el presidente del nuevo Dicasterio Pontificio, monseñor Rino Fisichela, encuadrando la situación actual como “un tiempo de grandes desafíos” que presentan “tantos elementos positivos” pero también “forma de alejamiento de la fe” – estigmatizados por el Papa en la carta – como consecuencia de una difusa forma de indiferencia religiosa, preludio para un ateismo de hecho” .
Muchas veces, denuncia el prelado, “la falta de conocimiento de los contenidos básicos de la fe, lleva a asumir comportamientos y forma de juicio moral muchas veces en contradicción con la esencia misma de la fe”. Pero el relativismo del cual el Papa “ha siempre denunciado los límites y las contradicciones” es la “consecuencia de un secularismo con tendencia a alejar nuestro contemporáneo de su relación fundamental con Dios”. Crean un “desierto interior” como dice el Papa Benedicto.
Traducido del italiano por nuestro corresponsal en Italia, D. José Israel Peguero Aquino.