CAMINEO.INFO.- Dice el libro del Génesis "Dios creo al hombre a imagen suya. Hombre y mujer los creo"[1]. Crear, la acción más impresionante y visible del Señor: los cielos, la tierra, los animales...Sin lugar a dudas, el legado más interesante que nos ha dejado Dios, puesto que ha dado lugar a la forma más bella de expresión de culto hacia él: el arte, en todas sus disciplinas. El arte crea algo (música, cuadros, esculturas...), así que es uno de losdones que más se acerca a Dios. El arte sagrado es una muestra más de la creación de Dios, puesto que en nada debemos gloriarnos más que en el Señor y para que sea sagrado, debe de ser para gloria y santificación de Dios y edificación de los fieles, es decir, el mismo fin que tiene la liturgia.
La música, como una de las disciplinas del arte, le afecta esto. Un compositor, que se tenga por cristiano, tiene una labor muy importante: poner su don al servicio de la Iglesia. Kiko Arguello no solo crea música, sino también es pintor. A la gente podrá agradar le más o menos su estilo, pero lo que nadie puede negarle es su servicio, no solo a los miembros de las comunidades neocatecumenales, sino a toda la Iglesia. Y es que, cuando uno pone su don al servicio de Dios, no solo afecta a una parte en concreto, sino que repercute a todo el cuerpo de la Iglesia. Muchas anécdotas se pueden contar y que alargarían terriblemente este documento, de gente que estaba totalmente alejada e incluso en contra de la Iglesia y acudiendo a un acto, verdaderamente apoyado en la fe de los que estaban allí reunidos (los más reconocidos son los funerales), ha vuelto a ir a la Iglesia y recuperar la fe. Y no solo con Kiko Arguello, numerosos artistas (músicos, pintores, arquitectos...) han puesto su don al servicio de la Iglesia y han ayudado a está en su labor de evangelización. Cada uno en respuesta a las necesidades del momento. Por eso, es muy importante no despreciar ninguna forma de arte sacro. Hay tantos estilos, como gustos de las personas y siempre respetando lo expuesto anteriormente: gloria y santificación de Dios y edificación de los fieles, así como alejarse de lo profano y ser creadas única y exclusivamente con este fin. Y sobre todo, no cayendo en el error de querer modificar o alterar la liturgia para convertirla en un espectáculo que roza la ñoñería. Nunca debemos tapar, ni tan siquiera en el intento de "amenizar" la realidad de la eucaristía: el recordatorio del sacrificio de Jesús (su muerte y resurrección) y la espera de su segunda venida. Este ha sido un gran abuso que se cometió en los primeros años del Concilio Vaticano II y hoy en día, se puede ver en muchas de las Iglesias de España, en un pobre intento de aumentar la feligresía. La realidad es que Dios ayuda a los que le son fieles en mantenerse firmes en la liturgia[2]y por añadidura en la fe.
Y dicho esto, y volviendo a nuestra labor, queridos salmistas e instrumentistas, aunque nos dediquemos a cantar los cantos de Kiko, siempre tenemos que tener en mente estas ideas. Porque en el fondo, aunque te escuches una cinta cincuenta veces y te aprendas donde exactamente hace un gorgorito Kiko y el acompañamiento que ha usado, la realidad es que cada uno canta o acompaña con el instrumento como puede, con su propio estilo y como el Espíritu Santo le inspira. Así pues, todos somos un poco creadores. Todo esto lo digo, para no tomar a broma el servicio que hacemos y el don que nos ha dado Dios. Por eso os invito, a no quedaros en las cuatro notas de los cantos del camino, sino a poneros a "negociar"[3] con el talento que Dios os ha dado. Buscar música sacra, experimentar con diferentes canciones para la liturgia (estilos antiguos, actuales, diferentes modos...), la Iglesia tiene una tradición bellísima e incluso una gran cantidad de compositores (actuales y antiguos). En el caso de los instrumentistas, practicar un tiempo todas las semanas, trabajar buscando diferentes estilos o simplemente escuchando grabaciones para mejorar el oído. Todo ello, no para que a nosotros nos salga mejor, sino para la gloria de Dios. ¡Quién sabe! A lo mejor cuando estemos en el cielo, alguien nos puede decir: "¿Sabes porque volví a la Iglesia y recupere la fe? Porqué te escuché un día tocar/cantar y ví que ahí estaba Dios.
[1]Gn 1,27
[2]Experiencia de la propia autora. Muchas Iglesias, sin ser del camino, por el interés del Párroco en mantenerse firme y fiel a la Iglesia, Dios le ha premiado con numerosos dones.
[3]Mt 25, 14-30