CAMINEO.INFO.- Asunción/PARAGUAY.- Como conclusión de su Asamblea Plenaria, los obispos del Paraguay dieron a conocer un mensaje titulado: “La Familia, patrimonio de nuestro pueblo y fundamento del nuevo Paraguay”, dedicado a la familia, en el contexto de la Misión Permanente y dentro del Año de la Fe promulgado por el Papa.
El mensaje episcopal destaca que “La vocación de familia se está desvirtuando y deteriorando con una rapidez inusual no experimentada en otros tiempos”, pero a la vez los obispos “señalamos algunos de los aspectos positivos testimoniados en las familias y que son plenamente rescatados a pesar de los embates que reciben a diario. Como ejemplo digno se pueden mencionar el testimonio de jóvenes que piden el sacramento luego de una buena, sistemática y consciente preparación prematrimonial”.
“Estos matrimonios asumen: la convicción y la defensa inclaudicable del sacramento del matrimonio; cuidan de la vida en todas sus etapas, desde su concepción hasta la muerte natural; mantienen el valor y la práctica de la paternidad/maternidad responsables; dan testimonio de vida cristiana cotidiana; cumplen con los roles familiares a pesar de la presión existente como consecuencia de la ajetreada vida actual o de las asechanzas de nuevas ideologías”.
“Estas familias –continúa el mensaje- evangelizadas y que viven la fe cristiana en su hogar, como pequeña iglesia doméstica, se abren a la experiencia familiar de la oración, de la lectura de la Palabra de Dios, la participación en la vida sacramental de su comunidad. Se convierten así, a su vez en evangelizadoras”.
Amenazas a las familias
Los obispos puntualizan que “algunos medios de comunicación banalizan o relativizan el rol de las familias. Insisten en su imagen desdibujada del tipo de familia: proponen la infidelidad matrimonial, la homosexualidad y la violencia intrafamiliar. Se constata un número cada vez mayor de separaciones y divorcios. Persiste la mentalidad abortista, el feminismo exacerbado, el relativismo moral”.
“Lamentamos la ausencia prolongada por la migración del padre o de la madre, o de ambos, por razones económicas principalmente, porque los niños, adolescentes y jóvenes con frecuencia son criados por otros familiares o viven abandonados a su suerte. Deploramos todo tipo de violencia y las agresiones físicas, sicológicas y hasta víctimas fatales que se cometen dentro del hogar porque no son expresión de amor sino de egoísmo y hasta de perturbaciones síquicas”.
El episcopado paraguayo reconoció que “nos preocupan las familias incompletas, la situación de madres solteras y las consecuencias de la pobreza, de la falta o insuficiente educación debido a la marginalidad. Qué bueno sería que tanto el Estado como la misma Iglesia se ocupen más de acompañar estas situaciones”.
“Las familias descompuestas y particularmente los jóvenes, son víctimas de una sociedad de desencanto y de desorientación. Todo eso se traduce en muchos hechos concretos: relaciones sexuales precoces, embarazos de adolescentes, personas manipuladas por la ideología del género, el deseo de conseguir dinero fácil sin mayores esfuerzos”.
El mensaje episcopal reflexiona sobre la situación de la mujer y del varón en la actualidad y sobre el valor de la vida humana desde el seno materno hasta el ocaso de sus vidas: “La liberalización y banalización de las prácticas abortivas son crímenes abominables, al igual que la eutanasia, la manipulación genética y embrionaria, ensayos médicos contrarios a la ética, pena capital, y tantas otras maneras de atentar contra la dignidad y la vida del ser humano”. “la vida humana debe ser defendida siempre, desde el momento mismo de la fecundación”.
Misión de la Iglesia
Finalmente los obispos del Paraguay, junto con todas las unidades eclesiales, invitan a asumir el proyecto pastoral sobre la familia para los próximos tres años. De acuerdo al Plan Pastoral el año 2012 estará dedicado a la Familia y Matrimonio, el 2013 a Familia y Personas y el 2014 a Familia y Vida, abierta a la Sociedad.
En esta tarea pastoral el laicado tiene su protagonismo. Ellos son los primeros en evangelizar y en ser evangelizados: padres, madres e hijos. En tal sentido “no poca ayuda podrán prestar a las familias los laicos especializados (médicos, juristas, sicólogos, asistentes sociales, consejeros, etc.) que, tanto individualmente como por medio de diversas asociaciones e iniciativas, ofrecen su obra de iluminación, de consejo, de orientación y de apoyo”
En el trienio dedicado a la familia, la Conferencia Episcopal propone al Estado paraguayo, difundir y proteger el matrimonio civil entre varón y mujer.
Proteger la familia desde las leyes nacionales, que promuevan su bienestar en los campos de la educación, salud, vivienda, trabajo, y todo tipo de servicio a su favor, en especial de los pobres, campesinos, e indígenas.
Mantener los valores referentes a la cultura paraguaya en relación a la familia como también el derecho que tienen las familias de educación sexual de sus hijos.
A las diócesis y parroquias del país: que la evangelización de la familia sea transversal a toda la pastoral eclesial, con una antropología cristiana basada en Jesucristo, hombre perfecto y con el enfoque teológico a partir del misterio infinito del Amor Trinitario. La familia es sujeto y protagonista de la evangelización.+