CAMINEO.INFO.- Caracas/VENEZUELA.- Los obispos de la Comisión Episcopal de Familia e Infancia dieron a conocer un comunicado donde expresan que “comprometidos, por nuestra condición de Pastores del Pueblo de Dios con la defensa de la dignidad de la persona y de su derecho al matrimonio, a la familia y del derecho fundamental a la vida y alarmados por la grave confusión que puede provocar en la opinión pública la promoción a través de algunos medios de comunicación social, de la llamada “píldora anticonceptiva de emergencia”, nos sentimos obligados a alertar a todo la sociedad venezolana y en particular al pueblo católico”.
El comunicado comienza manifestando la gran preocupación que encierra que “para evitar un embarazo no deseado se invite a la utilización del “anticonceptivo de emergencia”. Este “anticonceptivo” es un producto farmacéutico compuesto por Levonorgestrel (0,75 mg.), que incluye entre sus mecanismos de acción “un efecto que produce cambios en el endometrio que impide la implantación”. Este efecto no es una acción anticonceptiva como se manifiesta, sino interceptiva, ya que intercepta el embrión antes de su anidación en el útero materno, deteniendo así el proceso de desarrollo normal del embrión humano, que da lugar a un aborto químico temprano”.
Advierten los obispos de la comisión episcopal de Familia que estaríamos explícitamente frente a un aborto ya que “por aborto entendemos "la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de la existencia, que va de la concepción al nacimiento".
“Por lo tanto –manifiestan los obispos- el uso de medios de intercepción es una modalidad de aborto, que en la legislación venezolana es sancionado como delito por el Código Penal 4, y es, además, gravemente inmoral”.
También objetan sobre la promoción publicitaria que se hace de este fármaco donde “se utiliza la imagen y voz de una joven, que afirma haber perdido sus sueños de ir a la universidad por un embarazo no deseado, por no conocer este fármaco. Esto constituye una incitación al uso indiscriminado y prematuro de la sexualidad, dejando de lado los valores éticos que ella lleva consigo. Sin embargo, la promoción del fármaco anticonceptivo no informa de las graves consecuencias y los efectos éticos, psicológicos y emocionales que sobrevendrán a las jóvenes cuando tomen conciencia de haber provocado el aborto de sus propios hijos”.
Y recuerdan que “una sociedad llamada a proteger la vida no puede aceptar la oferta de soluciones irresponsables como la eliminación de la vida humana fruto de relaciones sexuales prematuras e irresponsables”. Mientras que la solución de fondo a la problemática de embarazos no deseados “pasa por una adecuada educación hacia la responsabilidad en el recto uso de la sexualidad humana. Es a través de la educación de los valores morales el modo de crecer como seres humanos y de contribuir al desarrollo de una sociedad sana y responsable”.
Finalizan los obispo haciendo un llamado a los padres de familia, como primeros y principales responsables de educar y proteger el desarrollo moral de sus hijos, para que inculquen en ellos el respeto y el valor a la vida y también un llamado al Estado que propugna el derecho a la vida entre los valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, para que se comprometa a tomar cartas en tan delicada situación”.
“Esta alerta no es una cuestión de religión ni de ideologías, sino que es el llamado al respeto del primero y principal de todos los derechos humanos, como lo es el derecho a la vida, la cual exige ser respetada y promovida desde el momento del inicio su existencia con la concepción”, finaliza el comunicado, con fecha 14 de noviembre y firmado en Caracas, por todos los obispos que integran la comisión episcopal. +