CAMINEO.INFO.-OPERACIÓN AUDIENCIA
El gran teatro mediático sigue con su función diaria en busca de esa audiencia que le permita sufragar las nóminas de todos sus titiriteros y demás intereses empresariales y políticos.
Y por eso pasa a un segundo plano el contenido de los programas, pues su importancia sólo radica en si consigue rellenar el tiempo previsto o en si logra que el telespectador se enganche y visione, eso es lo deseado, todos los anuncios publicitarios que aparecen en todo momento y que interrumpen de forma indiscriminada programas informativos, del corazón, retransmisiones deportivas y hasta las películas, que fueron concebidas para un visionado continuo por sus directores, aunque sólo falte un mísero minuto para el desenlace final.
Y es que la imaginación de los publicistas está que se sale, a plena producción, con la clara intención de impresionar o de divertir al espectador de turno para que caiga en la tentación y no apriete el temido botón del mando de su televisión, de su radio, o pase página en busca de otra cosa. Aunque algunas veces, y por desgracia cada vez más, utilicen el fácil reclamo de la sátira religiosa o el seguro anzuelo de los hombres sin formación o animalizados: las imágenes o los sonidos sensuales.
Así es, los guionistas no cesan de calentarse la cabeza para hallar esa fórmula mágica que les haga conseguir la audiencia deseada, pero sabedores de que esa receta sólo será válida durante un periodo de tiempo limitado.
Y por eso, por ejemplo, esa idea de buscar estrellas futuras de la canción entre la gente corriente ha de ser acondicionada con intrigas amorosas y con personajes polémicos que actúan según el guión previsto, aunque quieran convencernos de que no es así, para que no baje el interés, la audiencia y los ingresos publicitarios.
Y por eso, por ejemplo, esa costumbre española, y casi mundial, de hacer corrillos y poner verde al vecino es aprovechada por los medios de comunicación para sacar incontables programas de cotilleo. Programas que sacan punta de cualquier noticia, por intrascendente que sea y que lo es, protagonizada por algún famoso, con la necesaria y creciente carga sensual que consiga enganchar a la audiencia lo más posible y en perjuicio de una calidad hace tiempo perdida.