¿La ley de Dios, los diez
mandamientos, nos quitan libertad? ... ¿Las
enseñanzas de Jesús están limitando
nuestra libertad? ... Noooo, claro que no. ¡Expliquémoslo!
Todos queremos ser libres,
muy libres, es un anhelo que toda persona lleva dentro suyo, y parece que los
diez mandamientos, las enseñanzas de Jesús, nos lo impiden, nos cortan las
alas, son un obstáculo para nuestra libertad.
¿Por qué no nos quitan
libertad?... Porque la Ley que viene de Dios no
es una ley que viene de fuera de nosotros y se nos impone, sino que es una
“ley” que está inscrita en nuestros corazones, en nuestra naturaleza humana.
Por tanto, es un Ley que explícita, verbaliza, una manera de ser nuestra.
Verbaliza aquello que nos hace bien, y aquello que nos hace mal.
Y de esta manera la ley nos
ilumina, nos guía, nos orienta por el camino de nuestro bien. Podríamos decir
que son como los indicadores para vivir la vida plenamente.
Un ejemplo para entender esta
idea: Matar no es malo porque lo diga la ley, sino como que es malo para
nosotros, como que es un acto que va en contra de nuestra naturaleza humana, la
ley lo prohíbe ... Es muy diferente.
Lo mismo con el adulterio, no
es malo porque lo diga la ley, sino porque es malo para nosotros, porque va en
contra de nuestra naturaleza humana, la ley lo prohíbe.
Por esto decía que la Ley que
viene de Dios no es una Ley que viene de fuera de nosotros y se nos impone, sino
que es una “ley” que está inscrita en nuestros corazones, en nuestra naturaleza humana.
Esto nos lleva a hacer una
afirmación que la gente no puede entender: La ley nos hace libres. Porque la
ley me permite caminar por el camino del bien. No es una cosa que se impone
desde fuera, sino que manifiesta mi manera de ser.
¿Qué piensa el mundo?
. La ley es
limitadora de la libertad.
. Hacer lo que
quiera en cada momento es lo que me hará feliz.
A la que tenemos un poco de
experiencia de vida, vemos que esto no es así.
Recuerdo que no hace mucho
fui a una sesión formativa sobre la dimensión afectiva y sexual. Los ponentes
preguntaban ¿Cómo entienden la libertad? ... (¡¡en la comprensión de la
libertad nos lo jugamos todo!!). Ellos decían: “Poder escoger aquello que
nos haga felices”. Buena definición … repetir ... La libertad no es un
absoluto en si mismo...”ser libre es
poder escoger lo que quiera y cuando quiera”. ¡No! Esta libertad absoluta
se puede girar en contra del hombre: escojo cosas que me perjudican. Una
libertad verdaderamente humana será aquella que me lleve a escoger aquello que
me haga feliz. Sino no soy libre.
De entender mal la idea de
libertad vienen los grandes batacazos ... Cuando entendemos mal la libertad
podemos pensar: “yo hago lo que siento” … mal.
(“no siento que he de
perdonar… no perdono” … mal)
“Yo hago lo que me
apetece”... mal
“No me apetece ir a misa, no
voy ...” … mal
“Yo quiero ser “libre”
siempre” … mal
“No me quiero casar, tengo
miedo a no ser libre,”… mal.
Uno puede pensar que es muy
libre, y lo que es, es muy esclavo de sus pasiones, de su pereza, del mal
espíritu.
La libertad es poder escoger
aquello que te hará feliz...
Escoge perdonar, y serás
feliz.
Escoge decir palabras
amables, y serás feliz.
Escoge hacer las paces, y
serás feliz.
Escoge ir a misa, y serás
feliz.
Escoge casarte, y serás
feliz.
Escoge ser fiel, también con
la mirada, y serás feliz.
Toma decisiones fuertes para
evitar el pecado, y serás
La primera lectura hablando
de escoger decía: “Ante ti están puestos fuego y agua: echa mano a lo que
quieras”. Imagen potente: puedes escoger el mal o el bien. ¡De ti depende! Y
vuelve a recalcar la misma idea, con palabras más contundentes todavía: “Delante
del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja”.
Es como si una lavadora de
ropa, no quiere seguir su ley (el libro de instrucciones) y quisiera funcionar
como si fuera un lavavajillas, se estropeará en dos días ... Los diez
mandamientos/enseñanzas de Jesús son como
nuestro manual de instrucciones para funcionar bien ... O los vivimos o
nos estropearemos ...
Es una pena pero muchos
cristianos todavía hoy no entienden que
los diez mandamientos son una fuente de libertad y un camino para hacer
el bien ... Y no una limitación a su libertad ...
Nos es preciso conocer mejor
los diez mandamientos, meditarlos, amarlos y vivirlos plenamente ... El
catecismo los desarrolla muy bellamente.
¿La ley de Dios, los diez
mandamientos, nos quitan libertad? ¿Las exhortaciones de Jesús están
restringiendo nuestra libertad? No. Sino que llevan a plenitud nuestra
libertad. Ser libre es poder escoger aquello que te hará bien.
Dice San Pablo: “Para que
gocemos de libertad, Cristo nos ha hecho libres”. Ga 5, 1