Nuestro Papa León ha estado casi una
semana por nuestras tierras. Nos ha
confirmado en la fe, nos ha llamado a la conversión, nos ha dado esperanza, y
nos ha enviado a la misión, a cambiar el mundo. Sus intervenciones han sido muy
luminosas, muy oportunas, muy necesarias. A mi me ha hecho un gran bien. Me ha
motivado mucho, a ser más santo, mejor sacerdote, a estudiar y rezar más.
Imagino que en todos se ha generado unos deseos parecidos.
Quisiera hacer esta homilía a partir del
evangelio de hoy, pero citando al papa León.
“Jesús viendo a la muchedumbre”
Jesús
ve la realidad, contempla la realidad, la descubre en toda su dureza y se deja
tocar por esa realidad. No mira hacia otro lado, no le resulta indiferente lo
que ve, se deja tocar por lo que ve...
También
nosotros debemos contemplar la realidad y dejarnos tocar por ella: la realidad
de los pobres que mueren de hambre, de los inmigrantes que pasan por
dificultades angustiosas, la realidad de los hombres que sin fe entran en el
camino de la deshumanización. El hombre
sin Dios deja de ser hombre. Hemos de dejarnos “tocar” … No nos cerremos en
nosotros mismos.
El
Papa se ha dejado tocar por la realidad. Me sorprendieron muy gratamente los
testimonios que le presentaron en el
estadio de Montjuic.
. Un
converso acabado de bautizar.
. Una
joven deprimida que intentó suicidarse.
. Una
joven que el padre fue un asesino, la madre drogadicta, y ella con diez años,
acogida en la institución San José de la Montaña que dirigen unas religiosas.
¡Esto es dejarse tocar por la realidad! Nos
decía el Papa:
“Necesitamos
otra agua para saciarnos más profundamente. Nuestro deseo de verdad y de
felicidad necesita un horizonte mas grande. Y esta inquietud es un don que Dios
mismo nos ha dado”.
“Debemos
cultivar esa inquietud y hacerle espacio: como decía, “buscar dentro”,
intentando no dejarnos abrumar por los ritmos y las seducciones externas,
cultivando espacios de silencio, leyendo el evangelio, hablando con Dios,
dejándonos acompañar…”.
“En
contacto con Jesús, aún quien se siente perdido recobra la confianza en la
vida, sana la enfermedad y puede levantarse para volver a vivir”.
“Viendo
a la muchedumbre, se enterneció de compasión por ella, porque estaban fatigados
y decaídos como ovejas sin pastor”.
Hay
mucha gente “fatigada decaída”, desesperanzada.
Dice el Papa:
“La
salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se
consideran avanzadas. Es la señal de que hay algo profundamente erróneo”.
O sea,
en las sociedades más avanzadas es donde la salud mental está peor. Y esto, lo
vemos todos a diario: depresiones, ansiedades, angustia, falta de ilusión,
amargura, tristeza crónica. Es un signo muy claro de que no estamos
construyendo bien la sociedad. Hemos quitado a Dios de la sociedad, queremos
ser libres, y nos hemos vuelto esclavos.
Papa
en Madrid, jóvenes:“ ¡Somos libres en Cristo! Y Cristo nos ha liberado con su
amor. Gracias a ese amor, somos siempre libres frente a toda coacción y engaño.
Somos libres de las modas, porque somos discípulos de la verdad”.
“Libres
en Cristo”, ¡qué expresión más bonita!, que viene de San Pablo.
“Jesús
se enterneció de compasión”, y vemos que después actúa. Tres
actitudes en Jesús: ve, se compadece, y actúa.
Compadecerse
es un verbo muy bonito, el verbo más asociado a la persona de Jesús. “Compadecerse
= sufrir con”, “compasión”, “padecer con”.
Hay
una tendencia a vivir centrados en nosotros mismos. Corremos el riesgo de ser
personas piadosas que se cierran en sí mismas, y que viven una religión que no
les compromete a nada. No es el hacer de Jesús, por tanto, no puede ser nuestro
hacer. ¡Que no podemos solucionarlo todo! Evidentemente que no. Pero esto no
puede ser una excusa para no hacer nada. ¡Hagamos poquito, pero hagamos! “El
día que yo no arda de amor, alguien morirá de frío”.
En
Tenerife, en la misa, el Papa nos dijo unas palabras muy en esta línea:
“Hay vida cuando se da vida. De otro modo , se gira en el
vacío. En efecto, «como recuerda el Concilio, el ser
humano está llamado a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia
plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo”; su vocación más profunda
es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido».
Jesús
ve, se compadece, actúa y después envía a los discípulos a la misión... La
iglesia es esencialmente misionera, por tanto, también nosotros somos
esencialmente misioneros.
Papa en Madrid: Ante el vacío de la indiferencia y del
conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros
mismos chispa de una humanidad nueva. ¡Vosotros podéis cambiar la historia!
¡Hacedlo con el amor!
Papa en
Tenerife: Desde este puerto, que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi
pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas, que hacen sufrir a
pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje: «¡Alzad la
mirada!». Sí, dirijamos la mirada a Cristo Crucificado; su Corazón es la fuente
de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de
perdón y de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera.
¡Levantemos la mirada como lo hizo María, la Madre de todos los que sufren, y
guiados por ella retomemos el camino con esperanza!