CAMINEO.INFO.- El Cerro de los Ángeles acogió ayer una solemne Eucaristía presidida por monseñor Fidel Herráez, obispo auxiliar de Madrid, con ocasión de los actos previos a la gran celebración, el próximo domingo, del 90 aniversario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. Durante su homilía, monseñor Fidel Herráez destacó que “la Iglesia no es una invención humana, es un regalo inmenso del amor de Dios encarnado en Cristo que quiere quedarse con nosotros hasta el final de los tiempos”. “Vivir en Iglesia es vivir en el amor, vivir no individualistamente el amor de Dios”, recordó.
Tras saludar a todos los presentes, el obispo auxiliar de Madrid pidió la ayuda de la fortaleza del Señor para los enfermos. Durante su homilía, monseñor Fidel Herráez destacó que “el corazón de Jesús es una hoguera ardiente de caridad” y subrayó que ésta es la realidad que los obispos de la Provincia Eclesiástica de Madrid nos han propuesto para la celebraciones previas al próximo domingo, que se conmemorará el 90 aniversario de la Consagración de España al Corazón de Jesús.
El prelado animó a todos los fieles a situarse en el manantial de la hoguera ardiente de Jesús, cuyo manantial es la Trinidad. “La misericordia del Señor nos regala la eternidad para vivir la familia. Dios se nos manifiesta como familia y como comunidad de amor”.
Dios nos ha regalado el don de la vida
El prelado recordó también que Dios nos ha regalado el don de la vida y el don del Espíritu para que nos acompañe a lo largo de nuestro caminar. “Cristo es imagen de Dios invisible, el Evangelio de San Juan recuerda que antes de la creación del mundo Dios ya nos amaba”, explicó.
Monseñor Fidel Herráez destacó que para Dios somos hijos únicos e irrepetibles. “El amor es difusivo por sí mismo, Dios ha desbordado hacia fuera su propio ser y desbordando en su plenitud nos ha creado”, señaló y explicó que desde el primer momento de la concepción cada persona es única, cada uno tenemos un código genético distinto.
El obispo auxiliar de Madrid insistió en que la vida del Señor es el mejor comentario del amor de Dios. “Lo fundamental de su mensaje para que el mundo crea es el amor”, destacó. “El mensaje de Jesús es sencillo y apetecible, porque se centra en el ser mismo de Dios que es amor”.
Así, destacó la coherencia y sencillez del mensaje de Jesús, que anima a que todos seamos uno y nos pone como modelo a la Trinidad. “Hay que abrirse al Señor con sencillez, hay que exponernos a su amor. Dejar que se nos comunique y se vaya encarnando en cada uno de nosotros”, comentó.
“Todos los nacidos en Él y de Él por el bautismo participamos de su vida trinitaria. Por eso participamos desde el primer momento de nuestra existencia de la hoguera ardiente de caridad”, afirmó.
El mandato principal es el del amor
Monseñor Fidel Herráez explicó que “necesitamos el mandato de Dios, necesitamos ser amados y amar”, porque sin amor no somos hijos de Dios ni miembros de la Iglesia. “El amor de Dios es un amor abierto, activo y compartido”, recordó. “Para que el mundo crea debemos de ser uno, la palabra del amor es la principal palabra”.
Tras estas palabras, explicó que Dios se nos entregó para siempre en la Eucaristía y en la Cruz y que la Iglesia nace de Cristo. “La Iglesia no es una invención humana, es un regalo inmenso del amor de Dios encarnado en Cristo que quiere quedarse con nosotros hasta el final de los tiempos”. “Vivir en Iglesia es vivir en el amor, vivir no individualistamente el amor de Dios”.
Así, el prelado no quiso dejar de recordar en su homilía que no podemos prescindir de los demás, que debemos vivir en comunidad de amor. “Romper con el amor es la esencia del pecado”, afirmó y animó a todos a seguir el camino de la santidad, porque “todos estamos llamados a ser santos”.
Monseñor Fidel Herráez recordó que Dios nos regala la eternidad, la vida más allá del tiempo. “Él cuida de nosotros, nos acompaña siempre y nos ayuda a permanecer en el amor”.
Finalmente animó a todos los fieles a recorrer las veredas de la vida con Dios y con nuestra madre la Virgen y a seguir el ejemplo de Santa María de Alacoque.