CAMINEO.INFO.- Santander/ESPAÑA.- El obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez, ha efectuado un llamamiento a todos los sacerdotes diocesanos a “solidarizarse con los que más sufren por la grave crisis económica, así como con las familias en desempleo”. Así lo pidió durante la homilía de la Misa Crismal que celebró con la presencia de más de un centenar de presbíteros de la Diócesis.
El sacerdote, “como el Buen pastor -indicó Mons. Jiménez-, conoce el corazón de los hombres y se acerca sin miedo al dolor y a las miserias humanas”, porque el “Espíritu nos sitúa en la vida misma de las ovejas”, puntualizó.
Para llevar a cabo acciones solidarias en favor de los afectados por la recesión económica, el obispo propuso la Campaña diocesana que la Iglesia cántabra activó el día 1 de mayo del pasado año, coincidiendo con la Fiesta del trabajo.
La iniciativa consiste en donar un día del salario al mes para un fondo de ayuda a los parados que gestiona Cáritas diocesana de Cantabria. Mons. Jiménez invitó a los sacerdotes a “intensificar este gesto”, al tiempo que pidió “a las comunidades eclesiales a realizar acciones de caridad y de solidaridad con los más desfavorecidos”. Además, recordó que esta Campaña de ayuda a los parados está enmarcada en la Programación Pastoral Diocesana del presente curso eclesial.
Necesidad de nueva evangelización
En su intervención, Mons. Jiménez también destacó ante los presbíteros presentes que, “el sacerdote, hace su mejor homilía con su vida, y con su testimonio coherente”. Un mundo descristianizado como el nuestro -añadió-, “necesita de nueva evangelización y de un diálogo con los no creyentes en el “atrio de los gentiles”.
Mons. Jiménez matizó que esta nueva evangelización, “exige sacerdotes “nuevos”, no en el sentido de una efímera moda pasajera y superficial, sino con un corazón renovado con los mismos sentimientos y actitudes del Corazón de Cristo Sacerdote”, que ofreció su vida en la cruz en ofrenda filial y amorosa al Padre, y en entrega generosa a todos los hombres”, precisó.
Por otra parte, el obispo de la Iglesia cántabra exhortó a los religiosos y religiosas consagrados y a los fieles laicos de la diócesis a “acoger y a tratar bien a vuestros sacerdotes, pues son vuestros padres, hermanos y amigos, y os necesitan”.
En esta línea, invitó también “a dar gracias a Dios por cada uno de vuestros sacerdotes y a considerad cuánto bien os hacen”. Rezad mucho por ellos y por su santificación -agregó-, “así como por los seminaristas que se preparan para ser sacerdotes el día de mañana”. Además, Mons. Jiménez pidió a los consagrados y a los laicos “a acompañar a los sacerdotes cuando éstos sientan el cansancio, el sufrimiento y la cruz”.
Petición pastoral a los sacerdotes
El obispo destacó que “hoy el Señor y la Iglesia nos piden a los sacerdotes convertirnos a nuestra propia identidad. Debemos convertirnos en aquello que ya somos” por la ordenación sacerdotal”; es decir “configurarnos con Cristo Buen Pastor, Cabeza y Esposo de la Iglesia”.
Destacó que en la Eucaristía es “donde el sacerdote descubre su propia intimidad” y recordó que cuando en el día de la ordenación el Obispo “nos entregó la patena con el pan y el cáliz con el vino, nos dijo: “Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios. Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Señor”.