CAMINEO.INFO.- Madrid/ESPAÑA.- 100 días para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que comenzará el próximo 16 de agosto en Madrid, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidió ayer, domingo 8 de mayo, una Eucaristía en el Madrid Arena. La Misa fue concelebrada por el Obispo de Getafe, Mons. Joaquín M. L. de Andújar, y el Obispo Auxiliar de Madrid, Mons. César Franco, Coordinador general de la JMJ 2011.
En su homilía, el Cardenal recordó que “faltan 100 días para que se inicie esa semana que llamamos Jornada de los jóvenes del mundo, que vendrán a Madrid como peregrinos para reunirse con el Papa, que acompañarán muchos obispos y ellos mismos reflejarán la gran catolicidad de la Iglesia, su forma más expresiva y más profunda: la del Colegio de los Doce, precedidos por Pedro, en su versión del año 2011. Y, sobre todo, vendrán muchísimos jóvenes para vivir un momento de la vida de la Iglesia excepcional”.
Hizo alusión a la Jornada Mundial de la Juventud del año 89 en Santiago de Compostela, cuando “no se había escuchado hablar en la historia de las Jornadas Mundiales de la Juventud, del Pentecostés de Compostela”. “Estoy seguro, señaló, de que podremos hablar del día 21 de Agosto del Pentecostés de Madrid, año 2011”. Por ello, “nos queremos preparar bien en esta recta final de los 100 días, para que todo fluya espiritual, técnica y materialmente, en ese gran momento de Gracia, que será el encuentro de los jóvenes del mundo con el Papa, los sacerdotes, religiosos, consagrados, consagradas, las familias, los obispos… Necesitamos que sea así, lo necesita la juventud del mundo”, más aún, “en estos momentos de la historia, donde lo necesita con especial urgencia”.
Para el Cardenal, “falta la luz en el corazón de muchos de los jóvenes de nuestro tiempo. Y donde hay luces, a veces, desde fuera tratan de apagarla, tratan de aminorarlas. Hay ganas o deseos de que no se conozca la verdad, se la niega, a veces, de fondo y de principio de arranque. Y si alguien dice que la ve, que hay que vivirla, que hay que buscarla, se le da marcha atrás. Y la Verdad es Cristo. Es Cristo Resucitado”.
En la JMJ daremos, con el Santo Padre, “un gran testimonio de que Jesucristo Resucitado es la Verdad”. “Lo haremos con gozo, como una fiesta. ¿Cuándo se siente uno más alegre en la vida? Cuando se encuentra y encuentra la verdad”, apuntó. Y es que “no hay peor enemigo del hombre que la mentira y la negación de la verdad, sobre todo, cuando se hace deliberada e intencionadamente. Y no hay mejor fuente, mejor partida para la alegría y el gozo, que reconocer la verdad”.
Según explicó, la JMJ será “un gran testimonio de la Verdad, de Jesucristo Resucitado para los jóvenes del mundo” y manifestó que “queremos vivir la próxima JMJ del 2011, como una gran profesión de fe, como un gran momento para la esperanza”. “Es, añadió, una apuesta para ganar el corazón de todos los jóvenes para Cristo”.
Asimismo, destacó que tenemos “una gran responsabilidad”. “Necesitamos, primero, prepararnos para la acogida, para abrir las puertas físicas de nuestras casas, de nuestros colegios, de nuestras parroquias para que los jóvenes que vengan de todo el mundo, encuentren casa, un hogar, que se convierte en Iglesia, en comunión”. “Estoy seguro que todas las familias de Madrid darán un testimonio claro, vivo y profundo de lo que significa el amor cristiano. Y eso lo percibirán los jóvenes que nos visiten”, afirmó. Y, en segundo lugar, “necesitamos, para lograr ese objetivo y ese fin un plus de generosidad, un plus de entrega, de la voluntariedad, de lo que llamamos voluntarios para ese gran momento, esa gran exigencia de la acogida fraterna, cristiana, profunda, vivida desde la caridad de Cristo”.
En este sentido, reconoció que “son muchas las familias que han dicho que sí a la acogida de los jóvenes, pero deben de ser más. Y son muchos los que trabajan en la preparación de todos los aspectos de la jornada, desde los más imprescindibles desde el punto de vista de los ámbitos en los que se celebrarán los actos centrales, en el desarrollo de los mismos, en la acogida del Santo Padre, que va desde la música hasta los voluntarios del orden, de oración y servicio. Todo ese complejo, riquísimo y variadísimo conjunto de personas de todas las edades, comenzando por los jóvenes y terminando con los abuelos, que se sienten con ánimos para echar una mano en este gran empeño y esta gran ilusión, misionera y apostólica de la JMJ, que el Señor espera de ellos y esperamos en su nombre, nosotros los obispos de la provincia eclesiástica de Madrid”.
También hizo alusión a las comunidades de vida contemplativa, a quienes “les agradecemos en el alma que sigan y continúen haciéndolo y que se acreciente su intensidad y su fervor en estos 100 días que faltan para la celebración de la jornada”.
“No debe quedar ni un joven de Madrid que no tenga la ocasión y la oportunidad de participar en la celebración de la Jornada. Y debemos de invitarles a todos como un acto de expresión primera de nuestro afán apostólico, a que acudan a la Jornada. Cada joven de Madrid que se haya inscrito debe invitar a cinco, diez jóvenes de Madrid, de cualquier otro lugar de la Comunidad de Madrid, para que se inscriban y participen en la Jornada”.
Pidió “valentía y coraje” para seguir trabajando en la preparación de la Jornada, y confiar en el Señor “nuestra voluntad de participación, de colaboración, de apertura y de acogida de los jóvenes”. Y a la Virgen su ayuda para “encontrar el camino”. Concluyó recordando la beatificación de Juan Pablo II, y pidiendo su intercesión para que “salgamos como unos grandes apóstoles de la JMJ 2011”.