CAMIENO.INFO.- Santiago de Compostela/ESPAÑA.- Con motivo del Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, que se celebrará el próximo domingo, 12 de junio, solemnidad de Pentecostés, el Arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Julián Barrio, ha dirigido una carta pastoral a sus feligreses en la que les recuerda que “en la fiesta de Pentecostés toda la Iglesia se hace más sensible al Espíritu de Jesús y en oración acoge dócilmente sus inspiraciones y con sus dones recobra aliento y fuerzas”.
“La sed de Dios, de bien y de verdad, suscitada por el Espíritu en el corazón del ser humano, y que solamente puede ser saciada con el don de su gracia, está especialmente significada en la expectación e ilusión con que millares de jóvenes del mundo entero acudirán a Madrid en agosto para proclamar su identidad de cristianos y el gozo de seguir a Jesús “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cf. Col 2,7)”, afirma. Por ello, pide “a todos los diocesanos una decidida actitud de acogida al Papa y a la multitud de jóvenes que se reunirán festivamente en la Jornada Mundial de la Juventud en los días 16 al 21 de agosto próximo en Madrid. Los que pasen por nuestra diócesis y los jóvenes de nuestras familias y parroquias deben encontrar en nosotros acogida y acompañamiento, aliento y solidaridad, facilitándoles información, medios y apoyo para que, en el encuentro con el Papa y con sus compañeros y hermanos en la fe, renueven su encuentro personal con Cristo, Maestro y Señor”.
Explica que “en Pentecostés, Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, se nos propone un lema parecido al de la Jornada Mundial de la Juventud: Arraigados en Cristo, anunciamos el evangelio”. “Esta coincidencia nos permite unirnos e identificarnos con los millares de jóvenes, que al pie de la cruz desnuda del Señor resucitado, proclamarán ante el mundo entero que Cristo es la raíz de donde nace la nueva humanidad (Cf Jn 15, 1-7)”.
Para Mons. del Barrio, “la oración y la participación en la Eucaristía es la base de toda acción apostólica, caritativa y social. Los cristianos encuentran en la Eucaristía la fuerza de transformación del mundo”. Y recuerda que “los discípulos de Cristo, en el ajetreo de su vida cotidiana son en medio del mundo sal, luz y levadura del amor y de la elección de Dios”. “Viviendo la fe en la familia, en el trabajo, en las relaciones humanas en general, el cristiano va empapando su entorno con las aguas del Espíritu y convive entre sus vecinos siendo testigo del evangelio”.
Por ello, recuerda que “ser Iglesia en el mundo significa ser presencia de Dios en el mundo. Ambos elementos, Iglesia y mundo, son referencias interactivas para el cristiano lúcido: no podemos vivir la fe sin estar incorporados a Cristo y a su cuerpo que es la Iglesia, ni la podemos vivir fuera de la historia humana ni de la sociedad, esto es, en el mundo”. Y que “un cristiano que esconde su fe y no la ofrece a sus convecinos como el mejor de los servicios está dejando de ser Iglesia, porque oculta su razón de ser: el anuncio del evangelio”.
Considera que “el mundo es el inevitable referente para la vida del cristiano”. “Lo que llamamos “mundo” es la sociedad humana con sus luces y sombras, capaz de diseñar complejas y admirables herramientas tecnológicas e progreso y de comunicación al tiempo que capaz de perder el sentido de su misma humanidad”.
Y afirma que “el cristiano está llamado a ser fiel al mundo y al tiempo que le toca vivir”. Por eso, “la respuesta del cristiano a la crisis consiste en primer lugar en conmoverse solidariamente con los que más la padecen, evitar en su vida la falta de ética y el exceso de codicia de los responsables de esta situación, ser justo y generoso en las relaciones de trabajo y de intercambio comercial”.
“Enraizados en Cristo, anunciamos el evangelio. Este anuncio es inseparable del compromiso e implicación con los necesitados. El amor es evangelizador. En este sentido deberemos destacar y apoyar eficazmente la labor de Cáritas en el ámbito diocesano, interparroquial y parroquial, pues está contribuyendo a paliar las necesidades más acuciantes y promueve además iniciativas prácticas, como las “bolsas de empleo”, además de la gestión de documentos, orientación y formación a los inmigrantes”, afirma.
Ante el Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, anima “a todos los diocesanos a vivir la fe eclesialmente, esto es, en experiencia fraterna de comunión unos con los otros, sintiéndonos miembros del Pueblo de Dios y del Cuerpo Místico de Cristo. Para favorecer esta experiencia fraterna de eclesialidad y de comunión es necesario que, además de la eucaristía dominical, los seglares se organicen en pequeños grupos de reflexión, de oración, de revisión de vida”.
Y concluye invitando a mirar “a nuestro Santo Apóstol Santiago como modelo y guía en la respuesta como pregoneros del evangelio en nuestra tierra en la hora actual”.