CAMINEO.INFO.- El nuevo Arzobispo de Oviedo Jesús Sanz Montes aterrizará oficialmente en la diócesis el próximo 30 enero con muchos retos por delante. El relevo generacional del clero asturiano y la falta de vocaciones es, sin duda, uno de los problemas que va a atenazar con mayor fuerza a la Iglesia asturiana en los próximos años.
No hay estadísticas oficiales de la Conferencia Episcopal desde el año 2004, pero el Secretario general del Arzobispado Jesús Profirio Alvarez confirmó a LA VOZ que ahora mismo son alrededor de 250 sacerdotes los que atienden un total de 933 parroquias en todo el Principado.
En total, en Asturias viven 440 clérigos, pero casi 200 de ellos están jubilados y no atienden ninguna parroquia. Las órdenes religiosas se ocupan de una treintena de iglesias en toda la región, pero aún así los números de la Iglesia asturiana son preocupantes en el capítulo de recursos humanos. El último dato oficial sobre la edad de los sacerdotes asturianos sitúa la media en 64 años por lo que el envejecimiento es otra de las amenazas a la falta de curas en un corto y medio plazo.
El problema se vive de manera distinta en los distintos escalafones del clero. "En la zona rural el problema es que los sacerdotes tienen que cubrir mucho terreno y es difícil llegar a todas las necesidades", explica Jesús Porfirio Alvarez.
El Secretario general de la Archidiócesis admite que hay que empezar a buscar "otras fórmulas de trabajo y ver qué servicios son primordiales". La secularización de la sociedad es a juicio de Jesús Porfirio Alvarez el problema más peligroso con el que tendrá que pelear la Iglesia en un futuro "y para ello un factor clave es la familia. Si las familias están evangelizadas habrá un terreno cultivado para la apertura de nuevas vocaciones", argumentó el sacerdote