CAMINEO.INFO.- Zamora/ESPAÑA.- El 43% de los alistanos pertenece a alguna cofradía, algunas de las cuales, como la del «Santo Entierro» de Bercianos, llevan en marcha alrededor de cinco siglos. Esta fue una de las conclusiones del Encuentro de Cofradías del Arciprestazgo de Aliste donde con una población de 7.483 feligreses un total de 3.240 son cofrades. La cita tuvo lugar en la iglesia parroquial de Nuestra Señora la «Virgen de la Asunción» de Alcañices donde se dieron cita los párrocos, monjas y alrededor de 200 dirigentes de las hermandades laicas: entre presidentes, jueces o abades. La hermandad de la «Virgen de la Salud» fue la anfitriona de la cita.
En la zona perviven con todo su esplendor 49 hermandades, la mayoría de ellas de la Vera Cruz, aunque hay pueblos donde subsisten otras como es el caso de la «Virgen del Rosario» en Gallegos del Río o «La Dolorosa» en Riomanzanas. Antaño la «Santa Cruz» estaba presente en todos los pueblos, siendo la encargada de organizar los sepelios de sus cofrades y sus familiares, incluido velar al fallecido y portarlo hasta el camposanto donde por roda se abría y cerraba la tumba. Hoy en algunos casos, la construcción de nichos y las funerarias, han llevado que solo mantengan lo referente a portar las insignias y rezar «Los Derechos» el domingo siguiente al entierro.
La Delegación de Religiosidad Popular se ha marcado como objetivo llegar a tomar contacto con ese gran número de cofradías y hermandades que están extendidas por toda la geografía diocesana, y a las que raramente llegan las convocatorias y actividades que se programan. «Sois una parte importante y querida de la Iglesia de Zamora, y tenemos que crear formas y oportunidades para que os sintáis como tal, convocadas por el Señor a continuar su presencia en nuestra tierra, en comunión con todos los demás agentes e instituciones de la Diócesis» afirmaba su responsable Javier Fresno.
Una de las iniciativas a llevar a cabo es extender al medio rural el aula del cofrade para la formación de cofrades en los pueblos. Facilitándoles así mismo la actualización de los estatutos ya que hay lugares donde perviven los hechos en el siglo XVI, Concilio de Trento, cuando la Iglesia para contrarrestar las proclamas contra ella de Martín Lutero (Reforma Luterana) potenció las cofradías las cofradías del Santísimo, la Virgen y los Santos, así como la llegad de Reliquias. Las cofradías en si son mucho más antiguas, nacieron para primar el culto a los difuntos, y se intensificaron tras descubrir la Santa Cruz donde fue crucificado Jesucristo por Santa Elena en el siglo IV, siendo el emperador Teodosio quien oficializó la religión cristiana en occidente.
«Las cofradías no somos algo aislado, no son algo marginal, somos algo grande y poderoso para la Diócesis. No hay cofradía que no tenga una dimensión caritativa» sentenciaba el Delegado de Religiosidad Popular, Javier Fresno, aludiendo a sus cinco años como sacerdote y a cuarenta como cofrade. Las escasez de vocaciones y la disminución de sacerdotes, con algunos curas que llevan hasta quince pueblos, traerán consigo cambios que no tienen que ser traumáticos para la feligresía. Habrá que caminar unidos, no revueltos.
Héctor Galán Calvo, nuevo Arcipreste, hacía hincapié en que «necesitamos una readaptación a la nueva situación de Aliste. No que la parroquia vaya por un lado y la cofradía por otro.
A todos los pueblos y feligreses en una comarca de profundas raíces religiosas como Aliste les gusta que el sacerdote presida y oficie los actos religiosos y ellos hacen lo imposible porque así sea. No obstante, así se informó a los cofrades, tanto los triduos, como las novenas y las procesiones pueden hacerse sin cura cuando causas de fuerza mayor así lo requieran.
Si en 1963 el Concilio Vaticano II supuso un antes y un después, los mismo parece ser necesario 46 años después. La religiosidad popular es algo positivo, pero tiene que ir adaptándose, como la iglesia, a los nuevos tiempos «al servicio de la iglesia y de nuestra fe» a través de una inserción en la Diócesis, manteniendo la ayuda a las personas y a los capellanes.